|
¿Quién le pone el cascabel al recape?
Miguel Febles Hernández
Un dato ofrecido por los especialistas resulta elocuente: cada 6
000 neumáticos recapados, el país se ahorra 1 000 000 de dólares.
¿Alguien duda, entonces, de lo vital que resulta promover esta vieja
práctica dentro de los colectivos laborales como vía eficaz para
sustituir importaciones?
En
plena faena de recape manual, el único fundador en activo de la
planta: Pedro Filiberto Rodríguez Perna.
La solución a todas luces está en manos de los choferes,
operadores, mecánicos, jefes de talleres, subdirectores para el
transporte, dirigentes administrativos, en fin, de todos aquellos
que deben velar y exigir por que se cumplan las normas establecidas
para el óptimo empleo de los neumáticos.
Tal proceder encuentra, sin embargo, la resistencia no declarada
de quienes en no pocas empresas y organismos se han acostumbrado a
comprar y utilizar gomas nuevas, como si el sentido común, la lógica
y la conciencia del ahorro fueran asuntos que les corresponde asumir
a otros.
No es, por tanto, un propósito coyuntural o una medida de
ocasión: la necesidad de extender la vida útil de los neumáticos a
través del recape, constituye una opción imprescindible para el país
en pos de la eficiencia y el uso racional de los recursos.
El
operador Maikel Moreno Salazar atiende el área de las prensas donde
se le impregna el caucho a los neumáticos.
La
experiencia camagüeyana
"Pedro Filiberto Rodríguez Perna... Ese es mi nombre, pero los
compañeros y amigos me dicen Chichi desde hace más de 50 años. Toda
mi vida laboral ha estado relacionada con la recuperación de gomas
de carros; primero, en talleres privados, y después, a partir de
1964, en esta planta, de la que soy el único fundador en activo."
Ubicada en el mismo corazón de la ciudad de Camagüey, la
Recapadora de Neumáticos Horacio Cobiellas ha sabido preservar y
transmitir, durante 45 años, el enorme caudal de experiencia
acumulado entre sus trabajadores para garantizar, contra viento y
marea, la vitalidad de una industria de especial significación para
la economía nacional.
El
almacén de la Horacio Cobiellas está hoy abarrotado de producción
terminada.
"Menos en la caldera, creo que he pasado por todos los puestos de
labor. Ahora, como ve, estoy enfrascado en el recape manual de gomas
de motos. Este es el único lugar del país donde se hace este tipo de
trabajo."
No son presunciones de Perna. En efecto: si bien en Cuba
funcionan otras cuatro plantas recapadoras de neumáticos —Ciudad de
La Habana, Villa Clara, Holguín y Santiago de Cuba— solo en la
unidad empresarial camagüeyana se procesan y recuperan las gomas de
cualquier medida de motocicletas estatales.
Aunque marcada por el paso inexorable del tiempo, la base
tecnológica de la Horacio Cobiellas está en condiciones de
responder, además, a las demandas de las empresas y organismos
radicados en las provincias de Camagüey y Ciego de Ávila, los que,
de paso, contraen compromisos de entrega de los "cascos" una vez
vencido el kilometraje previsto para cada neumático.
En los diferentes departamentos de la planta se recepcionan
prácticamente todos los tipos de gomas de autos ligeros, medianos y
pesados, de maquinaria agrícola o de movimiento de tierra, entre
otros. La condición es que deben reunir los requisitos que exigen
los técnicos del área de recepción, atendida por Leonardo González
Salcedo.
"Se considera apto para ser recapado un neumático que tenga el
nivel establecido de espesor remanente en su banda de rodamiento
—entre uno y tres milímetros— además de estar limpio, sin grasa
impregnada, rajaduras u otras anomalías que impidan su
recuperación", explica Leonardo.
TROPIEZOS PESE A CALIDAD PROBADA
Una vez aceptada por los especialistas, la goma pasa, primero,
por las manos de los operadores encargados de "bofear" (raspar) la
banda vieja, hasta dejarla lista para impregnarle el caucho, acción
que se acomete en el área de las prensas, cada una de las cuales
responde a un tipo específico de neumático.
Desde la entrega del "casco" por el cliente hasta su recogida
—explica Idalia Calzadilla Ramírez, la jefa de operaciones—
transcurren 15 días aproximadamente, término que permite extremar
las medidas de control de la calidad, al punto de contar en lo que
va de año con apenas 13 devoluciones por desperfectos.
Tal cantidad resulta ínfima, si se tiene en cuenta que el
colectivo de la Horacio Cobiellas concluyó 8 902 recapes —hasta el
cierre de noviembre—, cifra que representa el 74% del plan anual,
cuyo cumplimiento se ha visto afectado por "baches" productivos
durante el segundo trimestre, ante el tardío arribo del compuesto de
caucho.
"A estas alturas —comenta Idalia— resulta difícil recuperar el
atraso, más si los organismos comprometidos incumplen con la entrega
de los "cascos" según las cifras pactadas luego del estudio y
levantamiento que realizan nuestros técnicos del potencial de recape
de las unidades vinculadas a la producción y los servicios."
En la lista de incumplidores figuran las empresas subordinadas a
los ministerios de la Agricultura, Construcción, Transporte e
Industria Alimentaria, todas con un peso decisivo en el quehacer
económico territorial, mientras se evalúa de favorable la respuesta
ofrecida por las entidades pertenecientes al Grupo Empresarial del
Azúcar en Camagüey.
Cuando hay materia prima suficiente —argumenta Luis Llanes
Basulto, el director de la planta— organizamos hasta tres turnos de
labor; de lo contrario si hay inestabilidad en la recepción de los
"cascos", como ahora, se afecta el proceso productivo y con ello la
remuneración de los trabajadores quienes se ven imposibilitados de
recibir el estímulo correspondiente.
Algo que llama también la atención al recorrer las instalaciones
de la Horacio Cobiellas, es el abarrotamiento de neumáticos ya
recapados en el almacén, en cifra que rebasa las 700 unidades. "Este
es dinero inmovilizado", se queja Llanes, mientras informa que es
reiterado el negativo proceder de las entidades del Transporte y la
Agricultura, entre otras.
Por ese camino, no exento de tropiezos e incomprensiones, marcha
hoy el colectivo de la Recapadora Horacio Cobiellas. |