.—
Un soldado estadounidense murió por la explosión de una bomba en el
este afgano que elevó hoy a 301 los fallecidos de esa nacionalidad
desde enero en esta nación islámica centroasiática, el año más
mortífero para el Pentágono.
También esa víctima fatal sumó 852 la cifra de caídos de de
Estados Unidos desde que invadió y ocupó a este atribulado país el 7
de octubre del 2001.
Según un comunicado de la Fuerza Internacional de Asistencia a la
Seguridad (ISAF), bajo comando de la OTAN; el militar perdió la vida
la víspera por una explosión dinamitera en el este, que omite el
lugar exacto del incidente.
Esa versión militar informa además que aviones de la OTAN
bombardearon el pueblo de Tsangar Darah, en el distrito de Watapur
de la provincia de Kunar que destruyó búnkers y posiciones
defensivas de los insurrectos afganos.
Este es el tercer ataque aéreo lanzado en los últimos días, tras
uno el sábado en Wardak (centro) que causó seis muertos y otro el
domingo en Laghman (este), con idéntico número de víctimas.
Las regiones del este y del sur son las más peligrosas para los
113 mil soldados, entre ellos 71 mil de Estados Unidos, que combaten
contra los rebeldes frtalecidos otra vez en ese territorio.
Ahora a esas fuerzas se adicionaran 30 mil efectivos del
Pentágono y siete mil prometidos por la Organización del Tratado del
Atlántico Norte (OTAN).
Mientras, más mil infantes de la marina estadounidenses y
británicas y colaboradores afganos siguen avanzando en la
conflictiva provincia sureña de Helmand, en un intento de desalojar
el valle de Nad Ali
En esta operación contra un supuesto bastión de los insurrectos,
bautizada "Furia de la Cobra", participaron unos 900 militares de
las fuerzas estadounidenses y británicas adscritos a la ISAF y 150
soldados del ejército afgano.