En todas partes donde estuvieron los internacionalistas cubanos
fueron ejemplo de respeto a la dignidad y la soberanía del país. La
confianza ganada en el corazón de esos pueblos no es casual, fue
fruto de su intachable conducta. Por ello, en todas partes quedó el
recuerdo de nuestro ejemplar desinterés y altruismo.
Un destacado dirigente africano expresó un día en una reunión de
líderes de la región: "Los combatientes cubanos están dispuestos a
sacrificar sus vidas por la liberación de nuestros países y, a
cambio de esa ayuda a nuestra libertad y el progreso de nuestra
población, lo único que se llevarán de nosotros son los combatientes
que cayeron luchando por la libertad." Un continente que conoció
siglos de explotación y saqueo, supo apreciar en toda su magnitud el
desinterés de nuestro gesto internacionalista.
Fidel, el 7 de diciembre de 1989