La necesidad de ejercer la comunicación con enfoque de género,
evitando así la persistente socialización de estereotipos
discriminantes, fue el imperativo que reunió en La Habana, del 30 de
noviembre al 4 de diciembre, a casi una treintena de especialistas
de la región latinoamericana y caribeña para compartir experiencias
profesionales y de vida, las cuales serán sistematizadas en un
manual de buenas prácticas.
En el Taller para elevar la conciencia de género a través de los
medios de comunicación, primó la certeza de que, aunque el
protagonismo femenino ha ido en aumento en muchas aristas sociales,
las mujeres continúan siendo invisibilizadas en la agenda pública o
reflejadas mediante estereotipos sexistas, prueba de cómo no solo se
perpetúa la violencia física sino la simbólica.
Para definir el contexto económico en el cual se hace
imprescindible proyectar políticas con perspectiva de género, la
doctora Blanca Munster, en la conferencia inaugural del encuentro,
plasmó hasta dónde llega la feminización de la pobreza en un mundo
en crisis. "Aunque las mujeres aportan dos tercios de las horas de
trabajo, poseen el 10% de los ingresos mundiales y el 1% de los
medios de producción", mostró.
Al abordar la situación y condición de las comunicadoras en
América Latina y el Caribe, la argentina Lidia Fagale, del
Observatorio de Medios de Buenos Aires, apuntó que, si bien en la
última década ha habido una reducción de la brecha jurídica entre
mujeres y hombres, también se ha evidenciado un incremento de las
desigualdades estructurales, pues poco intervienen las leyes en el
cambio de paradigmas culturales y subjetividades.
Mecanismos para desarrollar un periodismo no sexista e
incluyente, donde prime el enfoque de género como ideología y no
esquemáticamente, fueron brindados por la Máster en Ciencias Isabel
Moya, coordinadora del Taller, Profesora Titular de la Universidad
de La Habana y directora de la revista Mujeres.
El encuentro, auspiciado por la UNESCO y la Cátedra Mirta Aguirre
del Instituto Internacional de Periodismo, no se limitó a la
discusión teórica y al intercambio testimonial, sino que contó con
la inauguración de la muestra fotográfica del fotorreportero
ecuatoriano Eduardo Valenzuela, e invitó al debate abierto mediante
un foro virtual, en el cual las talleristas respondieron a
interrogantes de varios internautas sobre las esencias del
feminismo.