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Los vaqueros de Majagua
Ventura de Jesús
Aunque el Chino y su esposa Olga Lidia habían dejado la cama a
eso de las 2:00 de la mañana para realizar el primer ordeño de la
jornada, todavía a la hora del mediodía lucían su indumentaria de
vaqueros y se afanaban en la limpieza y pintura de la vaquería.
El
Chino, vaquero de ley.
Lo había anunciado Ismael Díaz, director de la Pecuaria Genética
de Matanzas, cuando estábamos a punto de llegar a la Unidad
Empresarial de Majagua, ubicada en la parte más alta de la región:
"En estas lomas se trabaja mucho, esta gente no para".
Dicen que Olga Lidia no permanece quieta ni un instante. Con el
atavío propio de quien tiene que arreglárselas con los animales,
ordeña como el que más, da de comer a las reses y se encarga de los
pormenores que escapan a los ojos del Chino y Fernando García, el
otro vaquero.
El ímpetu de estos ganaderos sobrevive hasta en los momentos más
difíciles. "A las vacas hay que alimentarlas bien, ellas no
entienden de razones y no les puede faltar la comida," expresa Olga
Lidia. "Es verdad que ganamos bien, hay meses de 1 800 y 2 000
pesos, pero el trabajo es duro y continuo para mantener una vaquería
de punta, con un promedio de más de 11 litros de leche por vaca.
Luego constatamos que la grata impresión en la vaquería 124 no
era ninguna rareza. Y semejante laboreo es una buena razón para
entender por qué Majagua recibió el reconocimiento de mejor Granja
Estatal productora de leche del país al cierre de la etapa de
primavera, galardón que también mereció la Empresa Pecuaria Genética
de Matanzas.
RELEVO SEGURO
Muy cerca de allí, en el centro de novillas que administra
Carmelo Rodríguez, conocido por el Gordo, el ajetreo de los
trabajadores está impregnado de ese estilo de hacer sin miramientos.
Son hombres más bien rudos, pero enamorados de sus animales.
Considera que las novillas bien atendidas garantizan la
reposición de la masa. "En total contamos con unas 1 000 cabezas.
Inseminamos alrededor de 80 animales al mes y luego las trasladamos
a las vaquerías para asegurar el relevo de las buenas productoras de
leche. Con respeto de los demás, creo que Majagua no sería lo que es
hoy si no fuera por este y otros dos centros de novilla donde un
pequeño grupo de hombres se dedica con esmero a garantizar el futuro
de la leche".
Similar espíritu apreciamos en otras tres vaquerías y en el
centro de destete número 420, con unos 500 terneros. "Aquí la gente
no adopta la fácil posición de esperar por que llegue la comida, la
buscan ellos. Se hala parejo, nadie se recuesta", comentó Cirilo
González, jefe de producción de Majagua.
"Contamos con 33 vaquerías, de las cuales funcionan 29. Las
restantes pensamos abrirlas el año próximo. Ya se buldocea y
limpiamos las áreas, además de acuartonarlas".
En lo que va de año la unidad muestra un crecimiento de casi 800
000 litros de leche con relación a lo alcanzado en igual etapa del
2008. A juicio de Cirilo, el incremento se debe a que este ha sido
un buen año para la ganadería y a lo conseguido en la reproducción,
lo cual ha permitido contar con más vacas en el ordeño. "Pero lo más
significativo es que los animales no pasan hambre, aquí laboran
campesinos que tradicionalmente se dedicaron a esto, hombres de
trabajo, consagrados de verdad".
EN
BUSCA DE LOS ocho LITROS
Ismael Díaz lleva 45 años en los trajines de la ganadería. "No sé
hacer otra cosa", admite el hombre que dirige la Pecuaria Genética
de Matanzas hace más de 11 años, empresa que hasta noviembre produjo
16 273 600 litros de leche, para un 106% de cumplimiento, de cuyo
total entregaron al Estado un volumen superior a los 14 900 000,
destinado a las ventas directas a la población y a la industria
láctea.
Es un resultado de considerables dividendos económicos y que
disminuye la importación de leche en polvo, bien cara en el mercado
internacional.
Asevera que para apuntalar la base alimentaria ya tienen
sembradas más de 1 100 hectáreas de caña y unas 1 500 de kingrass.
"Lo más importante es que son siembras en áreas de la vaquería y que
todo el proceso se alcanza con tracción animal".
Menciona el ingreso de 520 vacas más a ordeño y los resultados en
la reproducción como dos factores clave en esta etapa. Entre otros
atributos se refiere a la limpieza y puesta en marcha de un grupo de
vaquerías y a la entrada de equipos de ordeño mecánico y otros para
enfriar.
Ismael se complace en informar que desde hace ya varios años la
Genética crece en más de un millón de litros de leche, pero la
aspiración de llegar a los ocho litros promedio por vaca le deja
todavía un incómodo sabor.
¿Qué tanto hace falta?
"Muchos poquitos, pero básicamente que todos los trabajadores se
pongan al nivel de los vaqueros de Majagua". |