A
quien ha sabido cultivar a lo largo de los años la más entrañable y
sensible poesía juglaresca en el corazón de los cubanos de todas las
edades, Teresita Fernández, le llegó este viernes la noticia
jubilosa de su proclamación como Premio Nacional de la Música 2009.
Un jurado integrado por Marta Valdés y Roberto Valera,
distinguidos con igual condición en años anteriores, y Jesús Gómez
Cairo, prestigioso musicólogo, fundamentó su decisión al valorar el
rico catálogo autoral de la trovadora, sus aportes pedagógicos y la
apasionada entrega a la canción como portadora de elevados valores
humanos.
El Premio es el más alto reconocimiento que conceden anualmente
el Ministerio de Cultura y el Instituto Cubano de la Música a la
obra de toda una vida, y su entrega oficial se hará en acto público
dentro de los próximos días.
Varias generaciones de cubanos se han enriquecido espiritualmente
con las creaciones de esta trovadora, nacida el 20 de diciembre de
1930 en Santa Clara. Su versión de los versos de Gabriela Mistral,
Dame la mano y danzaremos, y los temas Vinagrito,
Porque tenemos el corazón feliz, y Tin tin la lluvia, son
clásicos de la música para niños. Pero habrá que redescubrir para
tener una dimensión exacta de su estatura estética canciones como
Muñeca de trapo y Vicaria.