La Operación Tributo estaba en marcha. Entre el 27 de noviembre y
el 4 de diciembre del 1989 se produjo el traslado de los restos de
los combatientes procedentes de disímiles parajes. Cuba acogía en su
seno a esos buenos martianos de rostros inolvidables que entendieron
la Patria como la humanidad.
Una vez más especialistas del Instituto de Medicina Legal hacían
su labor anónima en la comprobación y preparación de cada osamenta y
cadáver.
En
El Cacahual el pueblo rindió tributo a los hermanos caídos en el
cumplimiento de misiones internacionalistas.
Para el homenaje póstumo en los municipios de residencia de los
mártires, el Consejo de Estado decretó Duelo Nacional desde las seis
de la tarde del 6 de diciembre hasta las 12 p.m. del día 7. Y el
pueblo respondió con grandeza en ese sentido momento.
Jornada para el recuento de una epopeya que sumó a millones,
porque como se ha dicho tantas veces, nunca los más de 400 000
internacionalistas cubanos en diversas partes estuvieron solos en
las trincheras y en sus puestos.
Tarde de compromiso aquella del 7 de diciembre de 1989 en El
Cacahual. El Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz señalaba el enorme
simbolismo de la fecha y el lugar escogidos para la ceremonia
nacional de despedida de duelo a nuestros combatientes
internacionalistas. De África, región donde mayormente se desarrolló
nuestra solidaridad en los tres primeros decenios de la Revolución,
vinieron los antepasados del Titán de Bronce, recordaba.
Presente en el tributo, el presidente angolano José Eduardo Dos
Santos recorrió el recinto mortuorio junto al líder de la
Revolución, y ambos rindieron la última guardia de honor ante los
restos de 16 mártires internacionalistas en representación de todos.
Poco después, al valorar la importancia de nuestra presencia en
el continente africano para poner fin al oprobioso régimen del
apartheid, Dos Santos afirmaba que Cuba podía sentirse orgullosa de
sus heroicos combatientes que con su acción internacionalista
contribuyeron no solo a salvar la integridad territorial y la
soberanía de Angola, sino también a la derrota del último bastión
del colonialismo en África.
Tanto altruismo será paradigma eterno para las presentes y
futuras generaciones de cubanos y los revolucionarios del mundo.