Para el licenciado Orlando Rey, director de Medio Ambiente del
Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, y miembro del
equipo que representa a Cuba en las negociaciones, es importante
aclarar que el objetivo principal de la reunión a celebrarse en la
capital danesa desde el 7 de diciembre, no es alcanzar un nuevo
tratado que sustituya al Protocolo de Kyoto, como de manera errónea
se ha dicho en los últimos tiempos.
Ese documento aprobado en 1997 estableció para las naciones
industrializadas que lo ratificaron, un primer periodo de compromiso
de reducción de sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI)
de un 5,2 %, con respecto a las cifras de 1990, el cual expira en el
2012.
Ahora, precisó, lo esencial es lograr la renovación de tal
compromiso en una segunda etapa, que comenzaría a partir del 2013.
Lo que garantizaría la continuidad y vigencia plena de las
obligaciones contraídas en Kyoto por los países desarrollados.
El Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC), ha
planteado que esas nuevas reducciones en los volúmenes de GEI
despedidos hacia la atmósfera deben oscilar entre un 25 y un 40 %
para el 2020, y de un 80 a un 90 % en el 2050, siempre con relación
a lo emitido en 1990.
Solo así el incremento de la temperatura media del planeta podrá
mantenerse por debajo de los dos grados Celsius, en comparación a la
existente en los años previos a la Revolución Industrial, y evitar
los efectos más devastadores de un calentamiento global superior a
ese valor.
Incluso, la Alianza de Pequeños Estados Insulares en Desarrollo
(cuya sigla en inglés es AOSIS) plantea que el aumento nunca puede
rebasar los 1,5 grados, pues de lo contrario ellos sufrirían
notables impactos ecológicos y económicos.
Los estimados del IPCC indican que durante el siglo XXI esa
variable podría elevarse de 1,1 a 6,4 grados, mientras el nivel del
mar aumentaría de 18 a 59 centímetros.
¿Podrán delinearse en Copenhague cifras concretas de reducción de
emisiones?
En opinión del doctor Orlando Rey la respuesta a esa interrogante
es aún incierta, porque existen diferencias notables entre las
propuestas de la Unión Europea (20% de disminución para el 2020), la
mayor parte de los países del Grupo de los 77 y China (40%), la
Asociación de los Pequeños Estados Insulares (45%) y otros países y
bloques.
Significó Rey que en los últimos días surgieron nuevas
expectativas en torno a la reunión de Dinamarca, fundamentadas en
algunos indicios de compromisos por parte de los países
industrializados, en los que se incluye la menguada propuesta del
gobierno de Estados Unidos (no ratificó el Protocolo de Kyoto) de
anunciar una disminución de las emisiones de gases de efecto
invernadero en un 17% hasta el 2020, lo cual, además, estaría
pendiente de aprobación por el Senado.
Estas expectativas estuvieron precedidas por los recientes
pronunciamientos de China, Brasil y la India, en la dirección de
sumar sus contribuciones voluntarias a los esfuerzos mundiales
dirigidos a combatir el calentamiento global, los que sin dudas
obligaron a los grandes a esos lánguidos pronunciamientos.
Según el Director de Medio Ambiente del CITMA lo anterior podría
conducir a un consenso que tome como punto de partida una reducción
intermedia del 25 al 30%, y decida continuar avanzando en las
negociaciones, a fin de lograr un acuerdo vinculante en el 2010.
Si a la par pueden sentarse las bases de un compromiso serio,
justo y ambicioso en materia de financiamiento y transferencia de
tecnologías hacia los países en desarrollo, para que estos adopten
las correspondientes acciones de mitigación y adaptación al cambio
climático, Copenhague renovaría las esperanzas de la humanidad de
poder enfrentar entre todas las naciones el mayor desafío del siglo
XXI.
Lo que pueda definirse dependerá finalmente de las propuestas que
se pongan sobre la mesa en el último momento. El tema está hoy en el
centro de los debates internacionales y la opinión pública exige
mayor voluntad política a los responsables históricos del
calentamiento de la atmósfera, sentenció Rey.
Como participante del Grupo de los 77 + China, y de la AOSIS,
enfatizó, Cuba reiterará allí que el principio de las
responsabilidades comunes, pero diferenciadas, debe ser la piedra
angular de todo acuerdo multilateral en esa materia, y abogará por
modificar los irracionales patrones de producción y consumo que han
puesto al mundo al borde de una catástrofe ambiental y económica.