La incertidumbre planea sobre Copenhague

Orfilio Peláez
pelaez@granma.cip.cu

Cuando apenas faltan unos días para el inicio de la 15 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 15), la diversidad de posiciones expresadas por los diferentes actores permiten avizorar que en la cita de Copenhague será difícil ir más allá de un acuerdo político.

Foto: Silvia DiéguezSegún el licenciado Orlando Rey, la masiva sustitución de las bombillas incandescentes y otras medidas contempladas dentro de la revolución energética constituyen aportes de Cuba en el enfrentamiento al cambio climático.

Para el licenciado Orlando Rey, director de Medio Ambiente del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, y miembro del equipo que representa a Cuba en las negociaciones, es importante aclarar que el objetivo principal de la reunión a celebrarse en la capital danesa desde el 7 de diciembre, no es alcanzar un nuevo tratado que sustituya al Protocolo de Kyoto, como de manera errónea se ha dicho en los últimos tiempos.

Ese documento aprobado en 1997 estableció para las naciones industrializadas que lo ratificaron, un primer periodo de compromiso de reducción de sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) de un 5,2 %, con respecto a las cifras de 1990, el cual expira en el 2012.

Ahora, precisó, lo esencial es lograr la renovación de tal compromiso en una segunda etapa, que comenzaría a partir del 2013. Lo que garantizaría la continuidad y vigencia plena de las obligaciones contraídas en Kyoto por los países desarrollados.

El Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC), ha planteado que esas nuevas reducciones en los volúmenes de GEI despedidos hacia la atmósfera deben oscilar entre un 25 y un 40 % para el 2020, y de un 80 a un 90 % en el 2050, siempre con relación a lo emitido en 1990.

Solo así el incremento de la temperatura media del planeta podrá mantenerse por debajo de los dos grados Celsius, en comparación a la existente en los años previos a la Revolución Industrial, y evitar los efectos más devastadores de un calentamiento global superior a ese valor.

Incluso, la Alianza de Pequeños Estados Insulares en Desarrollo (cuya sigla en inglés es AOSIS) plantea que el aumento nunca puede rebasar los 1,5 grados, pues de lo contrario ellos sufrirían notables impactos ecológicos y económicos.

Los estimados del IPCC indican que durante el siglo XXI esa variable podría elevarse de 1,1 a 6,4 grados, mientras el nivel del mar aumentaría de 18 a 59 centímetros.

¿Podrán delinearse en Copenhague cifras concretas de reducción de emisiones?

En opinión del doctor Orlando Rey la respuesta a esa interrogante es aún incierta, porque existen diferencias notables entre las propuestas de la Unión Europea (20% de disminución para el 2020), la mayor parte de los países del Grupo de los 77 y China (40%), la Asociación de los Pequeños Estados Insulares (45%) y otros países y bloques.

Significó Rey que en los últimos días surgieron nuevas expectativas en torno a la reunión de Dinamarca, fundamentadas en algunos indicios de compromisos por parte de los países industrializados, en los que se incluye la menguada propuesta del gobierno de Estados Unidos (no ratificó el Protocolo de Kyoto) de anunciar una disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero en un 17% hasta el 2020, lo cual, además, estaría pendiente de aprobación por el Senado.

Estas expectativas estuvieron precedidas por los recientes pronunciamientos de China, Brasil y la India, en la dirección de sumar sus contribuciones voluntarias a los esfuerzos mundiales dirigidos a combatir el calentamiento global, los que sin dudas obligaron a los grandes a esos lánguidos pronunciamientos.

Según el Director de Medio Ambiente del CITMA lo anterior podría conducir a un consenso que tome como punto de partida una reducción intermedia del 25 al 30%, y decida continuar avanzando en las negociaciones, a fin de lograr un acuerdo vinculante en el 2010.

Si a la par pueden sentarse las bases de un compromiso serio, justo y ambicioso en materia de financiamiento y transferencia de tecnologías hacia los países en desarrollo, para que estos adopten las correspondientes acciones de mitigación y adaptación al cambio climático, Copenhague renovaría las esperanzas de la humanidad de poder enfrentar entre todas las naciones el mayor desafío del siglo XXI.

Lo que pueda definirse dependerá finalmente de las propuestas que se pongan sobre la mesa en el último momento. El tema está hoy en el centro de los debates internacionales y la opinión pública exige mayor voluntad política a los responsables históricos del calentamiento de la atmósfera, sentenció Rey.

Como participante del Grupo de los 77 + China, y de la AOSIS, enfatizó, Cuba reiterará allí que el principio de las responsabilidades comunes, pero diferenciadas, debe ser la piedra angular de todo acuerdo multilateral en esa materia, y abogará por modificar los irracionales patrones de producción y consumo que han puesto al mundo al borde de una catástrofe ambiental y económica.

 

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