La recién concluida temporada ciclónica constituye la menos
activa de los últimos diez años en nuestra área geográfica
—comprendida por el Atlántico norte, el Golfo de México y el mar
Caribe—, al finalizar con nueve tormentas tropicales, de las cuales
solo tres alcanzaron la categoría de huracán.
Al impartir una conferencia sobre el tema en el penúltimo día de
sesiones del V Congreso Cubano de Meteorología, el doctor Lixion
Ávila, especialista del Centro Nacional de Huracanes de Estados
Unidos, indicó que la prolongada permanencia de tres sistemas de
bajas frías en la zona central del Atlántico tropical mantuvo
condiciones hostiles en la atmósfera superior para el desarrollo
ciclónico.
Según las valoraciones del reconocido experto, ese factor fue
clave en el descenso registrado en el número de organismos
tropicales, a pesar de que las aguas del mar fueron cálidas en el
transcurso de todo el periodo (del primero de junio al 30 de
noviembre).
Incluso, apuntó, la mayor parte de los sistemas formados
mostraron un patrón nuboso desorganizado, con centros muy mal
definidos.
La persistencia de ese ambiente, desfavorable al surgimiento de
ciclones, también estuvo presente en el Caribe y parece estar
vinculada con la aparición del fenómeno El Niño, aunque la ciencia
todavía no ha dicho la última palabra al respecto, sentenció Ávila.
Explicó que desde el año 2000 hasta la fecha, los modelos para el
pronóstico de la trayectoria de los huracanes mejoraron mucho, no
así los referidos a predecir la intensificación del fenómeno,
vaticinio que continúa siendo extremadamente difícil.
Convocado por la Sociedad Meteorológica de Cuba (SOMETCUBA) y
auspiciado por el Instituto de Meteorología, el evento termina hoy
con la presentación de ponencias referidas a Climatología y
Meteorología Marina.