El tiempo demostró que al no haberse reconocido como verdaderas
cooperativas, muchas quedaron a mitad de camino entre la granja
estatal y la CPA. Ni eran cooperativistas, ni eran del todo obreros
agrícolas; se creó un limbo, pero hubo más: surgieron agentes
deformadores de su esencia, al punto de mantener intacta la
estructura de las empresas originarias subordinándolas a su control.
Fundadores de las UBPC coinciden en que la premura en su
constitución impidió que madurara la idea y se crearan las
condiciones propicias, olvidando los principios básicos aprobados
para llevar a feliz término un proceso transformador de esa
magnitud.
Faltó también el oportuno seguimiento a algo que nacía.
Buena parte de esas entidades fue víctima de una mala selección
de los cuadros, descontrol, bajos rendimientos, improvisación y
reiteradas pérdidas, que devinieron pesada carga para el Estado. Los
gastos eran excesivos y la respuesta productiva extremadamente
pobre.
Fue casi general el incumplimiento del pago por resultados, la
vinculación del hombre al área, la atención a este y el
autoabastecimiento de su familia con esfuerzo cooperado.
En la etapa de preparación abundaron los puntos débiles, a partir
de un concepto muy grave: confiar en que sobre la marcha se
"arreglarían las cosas". Y cómo esperar soluciones mágicas: no hay
colectivo capaz de andar bien, sin conductores eficientes.
El proceso de reorganización que lleva adelante el Ministerio de
la Agricultura trata de ir a la raíz de los problemas y corregirlos;
en la actualidad, les da seguimiento a las 1 463 UBPC, de las cuales
402 no obtienen ganancias.
La disminución del personal indirecto, así como la medida de
simplificar el aparato de dirección, contribuirá a fortalecer la
base con técnicos y personal que acumulan años de experiencia.
Los dirigentes del organismo están convencidos de que el panorama
de hoy, nada satisfactorio, puede transformarse gradualmente según
se estabilice la fuerza laboral y sean erradicadas las
insuficiencias que lo impiden.
Buena parte de la recuperación, el futuro y la existencia de esas
unidades dependerá del grado de organización, disciplina y entrega
de los 83 791 integrantes, en particular, los 1 394 técnicos de
nivel superior y los 7 806 de nivel medio.
Muestra de la atención que la Agricultura le concede a esta
valoración es que durante el periodo 2008-2009 fueron disueltas, por
diferentes razones, 139 UBPC, mientras 76 se fusionaron con otras.
La decisión tuvo en cuenta resultados económicos adversos y
deudas sin respaldo productivo, déficit de fuerza de trabajo,
deterioro en los rendimientos y connotadas manifestaciones de
corrupción que involucraron a la dirección de la junta
administrativa y miembros de esas cooperativas.
Fundadores de las UBPC como Justo Terry, Norma León, Abel Fonseca
y Lucio González aseguran que el camino por andar aún es largo, en
especial en las más atrasadas, pero reconocen que las cosas empiezan
a cambiar.
Saben, porque lo disfrutan, que otra valiosa oportunidad se les
abre a todos; mediante la diversificación pueden agregar a su
producción fundamental la firma de convenios en porcino, ganado
menor, aves, ceba de toros, la siembra de plátano tradicional y
extradenso, creación de fincas de frutales y forestales, y un
capítulo a veces marginado: el mejoramiento de los suelos.
Esta alternativa aumenta el suministro de alimentos, ensancha el
radio de posibilidades y eleva la economía individual. Hay varias
UBPC que se adelantan y ya constituyen verdaderas guías por la forma
de asumir el reto y el adelanto en las plantaciones en cosecha y las
que fomentan.
La vinculación del hombre al área, los resultados finales de la
producción, la atención al hombre y el autoabastecimiento de sus
miembros y familiares, son principios que tienen, en este momento,
absoluto seguimiento en el Ministerio de la Agricultura.
Los especialistas consideran que la diversificación, de
comportarse como en sus inicios, contribuirá al desarrollo
económico, productivo y social de las UBPC, y constituye un resorte
que mueve el sentido de pertenencia.
Pero hace falta acabar de definir las formas cooperativas de este
sistema de producción estatal socialista, porque su relación
tenencia de tierra-producción es un elemento de primer orden, ya que
estas estructuras poseen el 42% de las tierras cultivables, aunque
todavía no han demostrado todo su potencial productivo,
especialmente en cultivos varios.
Lograr que en fecha no lejana los aciertos superen los
desaciertos, es el compromiso de quienes confían en que las mejores
Unidades Básicas de Producción Cooperativa consoliden sus posiciones
y las restantes den el salto para acabar de incorporarse a ese
camino en un corto plazo.