Más de mil infantes de marina de Estados Unidos y colaboradores
afganos intentan hoy cortar la ruta de comunicaciones y
abastecimiento de los insurgentes en la conflictiva provincia sureña
de Helmand, fronteriza con Paquistán.
Según el portavoz militar de la OTAN, William Pelletier, esas
tropas, adscritas a la Fuerza Internacional de Asistencia a la
Seguridad (ISAF, por sus siglas en inglés) desarrollan la operación
para limpiar el norte de ese territorio afgano.
En esa ofensiva intervienen unos 900 marines estadounidenses,
junto a 150 soldados y policías afganos, y a unidades británicas.
De acuerdo con el comunicado, esa ofensiva estaba prevista desde
antes de que el presidente norteamericano, Barack Obama, anunciara
el envío de un refuerzo de 30 mil militares a esta nación islámica
centroasiática.
En esa convulsa región, vecina a Kandahar, operan desde hace
cinco meses cuatro mil infantes de marina de la potencia norteña y
800 efectivos de las tropas especiales de Gran Bretaña, todos bajo
el mando de la ISAF.
Medios de prensa reportaron por su parte que la Agencia Central
de Inteligencia (CIA) fue autorizada a ampliar los vuelos de los
aviones espías sin pilotos (drones) en las áreas tribales de
Paquistán.
También que Washington negocia el empleo de los drones para
atacar a la provincia paquistaní de Baluchistán, que tiene frontera
con Afganistán e Irán.
Esos aparatos manejados por control teledirigidos son utilizados
para misiones de inteligencia y reconocimiento, pero también pueden
resultar efectivos en acciones ofensivas con misiles.
Más de 600 paquistaníes perdieron la vida en más de 60
incursiones de esos aviones sofisticados, realizadas desde diciembre
del 2008 contra los distritos de Waziristán del Norte y Sur, en la
Provincia Frontera Noroccidental.