— La Organización del
Tratado del Atlántico Norte (OTAN) incrementó hoy a siete mil
soldados el contingente adicional que desplegará en Afganistán en
2010, pese a promesas de Estados Unidos y aliados de retirarse del
país ocupado.
El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, aseguró
en la reunión de cancilleres del bloque que al menos 25 naciones de
las 43 integrantes de la Fuerza Internacional de Asistencia a la
Seguridad (ISAF, por sus siglas en inglés) se comprometieron a
enviar más militares a Afganistán, luego de una guerra de ocho años
sin éxitos.
Rasmussen prometió al mando estadounidense que el aporte de la
OTAN dentro de la ISAF sería mucho mayor para completar los cálculos
del Pentágono de superar la presencia militar en territorio afgano,
la cual asciende hoy a 113 mil uniformados, 71 mil sólo de Estados
Unidos.
Consciente de las discrepancias que rondan a la alianza por la
polémica sobre la permanencia en el país centroasiático, el
diplomático danés rehusó ofrecer estadísticas precisas por cada
aliado, al achacar esa responsabilidad a los gobiernos
comprometidos.
Lo que si puedo decir es que otros aliados y socios fuera de la
OTAN- estarán en condiciones de anunciar más contribuciones en las
próximas semanas o meses, acotó Rasmussen.
Interpretó, sin embargo, como un claro mensaje de solidaridad el
gesto mostrado por algunos gobiernos como España, Italia y Polonia
de apoyar la misión militar, pese al rechazo de la opinión pública y
de las bajas mortales que superan las mil desde el inicio de la
invasión el 7 de octubre de 2001.
En lo que va de 2009 han muerto al menos 486 soldados de la ISAF,
de los cuales 300 son estadounidenses y 99 británicos.
En la cita de dos días de los titulares de Exteriores, la OTAN
dejó también en claro que la estrategia de entrenar a los afganos y
entregar paulatinamente el control de su país no significaba que la
alianza se retiraba.
No vamos a abandonar Afganistán para que vuelva a las manos de
los terroristas y de los extremistas que los albergan. No será así,
remarcó Rasmussen al resumir el criterio del resto de los socios.
El jefe de la diplomacia británica, David Miliband, exhortó a los
gobiernos a apoyar al máximo para que la misión militar en
territorio afgano tenga éxito, cuando el ejecutivo laborista está en
la picota pública por la guerra en Iraq y el creciente incremento de
los muertos británicos en el país centroasiático.
Para el canciller francés, Bernard Kouchner, cuyo gobierno aún no
ha decidido si envía o no más soldados, no es la cifra lo que cuenta
sino las misiones y Francia tiene suficientes tropas, sentenció el
diplomático galo.