Si
a cada santo le llega su día —como sentencia una antigua frase—,
también a los árbitros les sobreviene el suyo.
Muchas personas tal vez no saben que desde el 2001 la Resolución
42 del INDER hizo justicia y estableció el Día del Árbitro Deportivo
(cada 4 de diciembre).
La fecha tiene su origen en la valiente actitud asumida ese día
de 1957 por el árbitro de béisbol Amado Maestri, quien intervino
para evitar que la policía masacrara a jóvenes universitarios que
protestaban contra la dictadura de Fulgencio Batista en la grama del
Gran Estadio del Cerro.
La efeméride no pasará inadvertida en nuestro país.
Vamos a concentrarnos, específicamente, en lo que ocurrirá en Las
Tunas, desde donde he tecleado esta nota...
Según comenta Alfonso Castillo, metodólogo de deporte social,
desde octubre el Pleno de jueces y árbitros reconoció a los más
destacados en esa función: imprescindible para lograr calidad,
justeza y colorido en cada competencia o espectáculo deportivo.
La reestructuración, hace unas horas, de la comisión de jueces y
árbitros (encabezada ahora por Ruperto Reyes), se inserta también
entre las novedades con motivo de la fecha.
Gran valor se le concede por estos días a un curso de reglas y
arbitraje para profesores de Educación Física.
El programa prevé, además, la comparecencia en la radio, cada
viernes, de un árbitro junto al comisionado del deporte, para
ofrecer información, responder preguntas e intercambiar sobre temas
de interés, en tanto la televisión hará lo mismo.
Todo ello debe contribuir a elevar la cultura en los aficionados
y a dignificar el rol, no siempre conocido ni reconocido, de ese
hombre o mujer a quien toca decidir en situación no menos tensa que
el atleta, ser imparcial, garantizar orden, sancionar (si es
necesario) y seguir siendo allí y al día siguiente hermano de todos.