El
cielo y la tierra se le unieron a Michael Sánchez Bozhuleva cuando
supo que debía abandonar su carrera como voleibolista debido a
fracturas de dos vértebras, agravadas durante los Juegos
Panamericanos de Río de Janeiro 2007.
Se había estrenado ese mismo año como atacador opuesto de la
selección nacional, bajo el mando del director técnico Orlando
Samuels, pero en el segundo parcial del partido contra Estados
Unidos en la cita continental, el dolor se hizo insoportable y fue
al banco.
¿Cómo asumiste esa triste noticia?
Imagínate, el equipo médico dirigido por el profesor Rodrigo
Álvarez Cambras, después de un minucioso estudio, determinó que
debía someterme a una intervención quirúrgica. En ese primer momento
nadie tenía esperanzas de volver a verme jugar. Aquello me puso
triste, estaba muy desanimado y no quería operarme, fueron mis
padres quienes insistieron para que al menos volviera ante los
ortopédicos y comprobara cómo había evolucionado después de estar
dos meses inmovilizado con un yeso.
¿Y
entonces qué?
No me prometían nada en cuanto a retornar al voleibol, aunque
Cambras siempre dejó una puerta abierta a esa posibilidad. Al cuarto
día de operado ya caminaba, al mes podía sentarme y en marzo del
2008, previo un análisis, fui autorizado por los médicos a
participar en el entrenamiento de altura que realizó la preselección
en Ecuador. Trabajé para incrementar la potencia en el salto y la
cantidad de repeticiones del ejercicio, y en la tercera semana jugué
en sets alternos, protegido por una faja que todavía hoy utilizo
para no correr riesgo.
¿Estás limitado en algún movimiento?
Únicamente al efectuar un ataque evito una hiperextensión del
cuerpo, sin embargo, no se me dificulta el bloqueo, porque a pesar
de ser una de las acciones más técnicas de este deporte, se realiza
con un salto vertical de una potencia inferior a la empleada para
rematar.
Nadie sale de un partido sin sentir dolor...
Es verdad, y aunque me recuperé de la lesión en la columna, a un
opuesto, por la cantidad de bolas que ataca, suele dolerle el brazo.
A ello súmale que muchas veces vas a la ofensiva bloqueado por dos o
tres rivales y el pase no siempre te llega cómodo.
¿Por eso anotaste menos que Robertlandy Simón en la Copa de
Campeones?
En Japón tuve un promedio de 13 puntos por juego, cuando he de
acercarme a los 20; contra Brasil y Polonia debí hacer más, por lo
que necesito concentrarme mejor en el entrenamiento. Robertlandy es
un central de calidad, y goza de una gran confianza, de ahí que el
acomodador Raydel Hierrezuelo le sirviera más balones; además, como
hay un buen entendimiento entre ellos dos, la dirección del equipo
indicó aprovechar más la ofensiva por la zona tres contra todos los
oponentes.
¿El contrario más difícil en Japón?
Brasil. Pensamos que podíamos sorprenderlo al enfrentarlo en la
primera salida, pero no resultó. A mi me gustaba más chocar con
ellos al final, de cualquier manera la pizarra fue apretada 2-3, una
actuación decorosa en la que estuvimos muy sueltos.
¿Retornó el equipo Cuba al primer nivel?
Así lo pienso, y aspiramos a ganar medallas en la Liga del año
próximo y en el Campeonato Mundial. Vamos muy cerca de Brasil,
Rusia, Estados Unidos y Serbia, somos una selección joven, versátil,
capaz de presentar dos metros de estatura promedio en sus seis
regulares.
A los 23 años de edad posees excelentes condiciones para tu
posición. La banda superior de la net, en el masculino, se halla a
2,43 metros de altura respecto al Taraflex; mides 2,05 metros de
estatura, alcanzas 3,64 m en el ataque y 3,43 en el bloqueo. ¿Esas
cifras son confiables?
Una cosa es sentirte seguro en el entrenamiento aquí en Cuba,
cuando alcanzas esas cifras atacando y bloqueando contra tus propios
compañeros de equipo, y otra en una competencia internacional, en la
cual te das cuenta de que no siempre puedes confiar en esos valores
ante rivales sobre todo del primer nivel.
¿En realidad hablas el ruso?
No, lo entiendo bien, pero tengo dificultades para hablarlo. Lo
de Ruso es por mi mamá, Olga Bozhuleva, que nació en San
Petersburgo.
¿Estudias?
Sí, el sexto año de la Licenciatura en Educación Física y
Deportes.
¿Algún amorío por aquí o por allá?
Ahora mismo me estoy dando un descanso.
¿Qué cualidad colmó tu vida en los dos últimos años?
Sin ninguna duda, la tenacidad.