Teatro en el Blanco: sombras ante la lumbre del futuro

OMAR VALIÑO

La presencia del grupo chileno Teatro en el Blanco en el recién concluido XIII Festival de Teatro de La Habana, y su posterior paso por la capital y Matanzas, me decide a esta página porque en su quehacer, oficio y arte alcanzan extraordinario tejido y significación. La temporada —de doce funciones, un taller en el ISA y varias sesiones de intercambio teórico con el público—, constituye, sin duda, el acontecimiento más importante del 2009 teatral en Cuba y tal vez el hecho escénico más trascendental entre nosotros en esta primera década del siglo XXI.

Escena de Neva.

Con textos y puestas de Guillermo Calderón, Neva dibuja sobre las tablas un nuevo manifiesto del teatro. Discute el sentido histórico y presente del arte teatral, testimonia los hermosos entresijos entre la realidad y la ficción, y devuelve a los espectadores la imagen viva de lo que es el teatro y su servicio. Con Diciembre propone un extraordinario exorcismo personal y colectivo sobre un paisaje temático local de amplias resonancias universales, un "aterrizaje" de las interrogaciones de Neva, si leemos ambos espectáculos como un magnífico díptico chileno y humano sobre la verdad interesada y comprometida del arte.

Neva es una reconstrucción desde la "nada", desde el escueto terreno del teatro. Tres actores con vestuarios cenicientos sobre un pequeño cuadrilátero que se levanta unas pulgadas sobre el nivel del escenario. Apenas esos pobres, escasos elementos, apenas una luz débil que sale de la lámpara que imita los fuegos de la estufa donde calientan sus cuerpos porque afuera, en la ficción, hay treinta grados bajo cero. San Petersburgo en 1905 con las calles tomadas por la primera revolución rusa, aplastada luego por el Zar, y tres actores que deben ensayar, dos de ellos, Aleko y Masha, por primera vez con Olga Knipper, la viuda del gran Antón Chéjov, fallecido seis meses antes.

Así, a la espera de los otros que nunca llegarán, juegan, se provocan, repasan escenas antes aprendidas, conversan y discuten, sobre ellos, el teatro y Rusia. Ese ensayo, continuamente interrumpido es Neva y yo supongo que, en su paralelismo brutal, es la vida misma, solo que de la mano del teatro, es decir, concentrada en humanidad, tiempo y espacio. El sexo, el goce, la vida, la muerte, el amor, la crueldad humana, las diferencias sociales, los límites filiales. Todos los grandes temas que han hecho el teatro, aquí resueltos con la grandeza de la cotidianidad.

El final será, justamente, el grito de Masha por romper ese encierro del oficio en la cárcel de lo personal que, de hecho, ha sido destrozado por la discusión sobre el porqué del teatro. Puede que nada cambie, pero vale seguir soñando porque ese sueño tiene como destino encarnar el valor del arte como asidero y advertencia.

Lo que atestigua Diciembre porque en este montaje está todo el fascismo chileno acumulado y latente, tan horrible como cualquier fascismo. Tres hermanos "celebran" la Navidad del 2014 en guerra: un paisaje terrible, ojalá improbable. No una imagen de batalla intergaláctica, sino muy concreta: han vuelto a enfrentarse, como a fines del XIX, Perú, Bolivia y Chile. Esta visión desgarrada del lado chileno, entre estos tres hermanos con posiciones antagónicas, muestra cómo cualquier pequeño fetiche cultural puede ser convertido en logotipo chauvinista y fascistoide. Contra ese nefasto proceso trabaja, desde la sombra del arte, esta arriesgada introspección de Teatro en el Blanco.

El dueto de actrices, Trinidad González y Paula Zúñiga, y el actor Jorge Becker asumen tanto los personajes de la "lejana" Neva como los protagónicos y roles de la futura Diciembre. Lo hacen con tal hondura personal que, por supuesto, ellos también hablan de sus respectivas encarnaciones y de sí mismos —no por casualidad llevan sus patronímicos los personajes de Diciembre. Lo hacen con tal derroche del oficio que la mixtura secular de técnicas no se ve por parte alguna. Lo hacen con tal eucaristía que la memoria los recordará siempre.

Tanto la crítica, de manera inmediata, como la creación, en un futuro cercano, darán cuenta de las huellas que la agrupación de Chile deja en la memoria de la escena nacional, a su paso de fuego por la Isla.

 

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