La
labor como narrador de Hugo Luis Sánchez (La Habana, 1948) tuvo su
despunte en 1993, con la edición del libro de cuentos El Valle de
los Archipiélagos. Cinco años después, el también periodista y
editor, alcanzó con la narración Dulce Hogar el premio Juan
Rulfo, de Radio Francia.
Sin embargo, ha sido esta última década la más fecunda del autor,
quien viera publicada su primera novela, Doble jueves, en el
2005 y, Según la noche (cuentos), en el 2006.
En
el 2008, Ediciones UNION se hizo cargo de un proyecto largamente
trabajado por Hugo Luis: El Puente de coral, una novela de
casi cuatrocientas páginas que ubica su historia entre los años 30 y
50 del pasado siglo. Intrigas, espionaje, historias de amor y
amistad concurren en este libro al que el jurado de los Premios de
la crítica literaria le ha concedido este año uno de sus lauros.
El puente... se aleja de los tópicos habituales de la
narrativa cubana actual en cuanto a temática; incluso, es
tradicional en el manejo de los recursos narrativos. ¿No crees algo
desafiante tu posición como escritor al compartir hoy con el lector
una novela de esta naturaleza?
"Como lector no soy muy simpatizante de los ejercicios con la
forma que, por lo general y a mi modo de ver, tratan de encubrir el
que el autor no tiene nada que decir. Como narrador, escribí la
novela que yo quería leer, respondí a mis deseos, creé un pueblo,
sus habitantes, un sumergible... en ese acto pretencioso que tenemos
de sentirnos Dios aunque sea solo por un rato. Y, sí, hago diálogos
a la manera tradicional, la estructura de toda la novela es
tradicional y, por otra parte, no tengo miedo de que mis personajes
se amen hasta las últimas consecuencias, en el estilo más
tradicional".
No son frecuentes los personajes de alemanes en las letras
cubanas y menos aún protagónicos como en El puente de coral.
En eso también la novela se aleja de los tópicos.
"No abundan, por decirlo de alguna manera. Solo conozco el caso
Cirilo Villaverde en dos de sus textos. Deseaba investigar sobre el
espionaje alemán en Cuba, de la presencia de submarinos operando
contra los aliados en estas aguas, del suministro secreto de
combustible para los sumergibles y esa fue la génesis de la novela.
Es decir, El puente de coral tuvo un origen alemán y estoy
complacido con eso. Luego me empecé a sentir atraído por la
nostalgia de aquellos años y todavía lo estoy. Hecho de menos las
mañanas leyendo ese monumento del periodismo cubano que fue la
revista Bohemia de entonces y la tranquilidad palpable de la
hemeroteca del Instituto de Literatura y Lingüística."
Distanciado de las etiquetas críticas y de promoción, ¿cómo
definirías personalmente El puente...?
"De un placer, así la definiría. La novela fue mi refugio durante
los peores años, hasta ahora, del Período Especial. Me sentía tan
bien escribiéndola, que al menor descuido me zambullía en la
pantalla de la computadora. Le dediqué doce años, que fueron de
goce. Mi esposa y mi hijo tuvieron mucha paciencia conmigo y con
aquel libro que no terminaba. Eso, hasta que Víctor Rodríguez Núñez,
amigo, poeta y a quien El puente de coral debe su título, me
dijo: "Acaba de ponerle fin". Lo pensé todavía un rato más, algún
añito más, y escribí esas tres durísimas letricas: FIN."
Me aventuro a decir que el concienzudo dibujo de los personajes
de esta novela es, sobre todo, lo que le proporciona a tu historia
una solidez indudable. ¿Qué es lo que más te complace de ella y qué
no?
"Luché porque fuera más corta, tres partes. Yo resuelvo los
problemas paseando a mis perros de noche y, en una de esas
caminadas, concluí que tenía que ser más larga, cinco: la trama así
me lo exigía. Eso es lo que me contraría: su extensión, aunque el
largo o no de las obras lo determina el grado de aburrimiento o de
interés que puedan traer aparejado. Hay cuentos de una página que
son un bostezo. De igual manera, traté de utilizar la menor cantidad
posible de personajes y de dotarlos de toda la fuerza que era capaz
de darles. En el protagonismo de los personajes, la manera en que
está repartido, Padura dijo que esta era una novela coral. Y,
repito, eso de la extensión es lo que no me gusta demasiado, todo lo
demás me encanta."