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Ni tan fieros, ni tan mansos…
En Minas, Camagüey, existe un criadero de cocodrilos,
donde la experiencia y entrega de los trabajadores ha permitido
preservar y multiplicar una especie en peligro de extinción
Miguel
Febles Hernández
Rodeado de las más apasionantes historias, anécdotas y leyendas,
el cocodrilo siempre atrae la atención de investigadores y curiosos,
no tanto por su aspecto peculiar, que impresiona de solo mirarlo,
como por sus costumbres y modos de actuar, cuyo conocimiento
contribuye, de alguna manera, al esfuerzo institucional por evitar
la extinción del temible reptil.
¿Ha
visto usted alguna vez tantos reptiles juntos?
Gracias al empeño y la dedicación de un grupo de hombres y
mujeres de la Empresa para la Protección de la Flora y la Fauna, su
presencia está asegurada en la provincia de Camagüey, territorio que
apostó por la preservación del cocodrilo americano (crocodylus
acutus), una especie que habita en la Florida, Estados Unidos,
algunas islas del Caribe y varias zonas costeras del Golfo de México
y el Océano Pacífico.
Ubicado en el municipio de Minas, relativamente cerca del Río
Máximo, el criadero camagüeyano comenzó a funcionar el 14 de junio
de 1985 y cuenta hoy con cerca de 700 ejemplares. Sin embargo, para
garantizar el hábitat adecuado a una prole tan numerosa, es preciso
crearle las condiciones mínimas indispensables, como lo asegura
Mariano Padrón Fajina, su administrador:
"Este año se ha trabajado fuerte en el mejoramiento de las
lagunas de inicio, reemplazo y reproducción, que en total suman
alrededor de 20 estanques de distintos tamaños y profundidades,
además de construir y poner a funcionar una incubadora que puede
elevar la eficiencia en la reproducción hasta un 90%".
Integrado por 40 trabajadores, el colectivo del criadero de Minas
consolida de año en año su labor, consciente de lo que significa
para el país la preservación de su flora y fauna.
Diestros
y seguros en el manejo de los reptiles.
"Aquí hay que hacer de todo —comenta Fajina—. Además de atender a
los animales, los hombres se desdoblan en albañiles, carpinteros,
ambientalistas¼ Ya le digo, en lo que
haga falta. Solo así ha sido posible obtener los resultados que hoy
exhibimos en la cría en cautiverio del cocodrilo americano".
Sin embargo, el programa de preservación de la especie
crocodylus acutus es, apenas, uno de los nueve proyectos que hoy
materializa la unidad camagüeyana:
"Laboramos, además, en programas relacionados con la educación
ambiental en cuatro escuelas de la zona, la restauración del hábitat
degradado, el inventario de la flora, el monitoreo de aves, la
aplicación de medidas contra incendios y la vigilancia y protección
de nuestras áreas y las colindantes con la Sierra de Cubitas",
asegura Fajina.
ENIGMÁTICO...
HASTA EN EL SEXO
En rápida excursión por la zona de los estanques, tenemos el
privilegio de contar como guía con Luis Alfonso Vélez, el jefe
técnico de la unidad, quien no duda en presentarnos a sus siempre
respetados huéspedes:
"Esta es una especie que vive entre 80 y 100 años, y llega a
alcanzar hasta seis metros de longitud. Puede pasar largos periodos
de tiempo sin comer y varias horas sin respirar, sin que ello le
reporte problemas. Esto ha hecho posible que sobreviviera cerca de
200 millones de años. Desde entonces ha cambiado muy poco, ya que su
constitución y sus características le permiten resistir los cambios
climáticos y enfrentarse a los depredadores".
Con
la incubadora, el criadero elevará ostensiblemente los niveles de
natalid
De paso por la laguna de inicio, los "cocodrilitos" parecen
inofensivos lagartos prestos al juego o a la mirada inquisitiva del
visitante.
"En este periodo no sabemos aún si son hembras o machos. Cuando
son un poco más grandes, se les hace un tacto y se determina el
sexo. Entonces se les corta la última escama: si es hembra se le
corta la izquierda y, si es macho, la derecha. Solo así los podemos
distinguir".
Algo curioso, y que no muchas personas conocen, es que el sexo de
los cocodrilos se define a partir de la temperatura en que se incubó
el huevo, ya sea de manera natural o artificial.
"Si es menor de 30 grados, el cocodrilo que nace es hembra, y si
es superior a esa cifra, pues nace macho. La natalidad normalmente
debe comportarse entre un 50 y un 60%. Con una incubadora como la
que ya tenemos, se puede elevar hasta un 90%. Por tanto, la
supervivencia es mucho mayor".
APAREAMIENTO EN CAUTIVERIO
Desde comienzos de año transcurre el periodo reproductivo, y para
tales menesteres el criadero cuenta con una laguna aparte, donde se
ubican los ejemplares más adultos, como lo explica Gretel Abad
Cambas, especialista del programa del cocodrilo en la Empresa
Provincial para la Protección de la Flora y la Fauna.
"En esta laguna los animales tienen entre 20 y 22 años. Ya son
algo grandecitos y pueden consumir hasta 12 kilogramos en cada
comida una vez por semana. Sobre todo, durante la época de
apareamiento, se les da carne roja para estimular la cópula".
Con similar propósito, los cocodrileros adoptan otras medidas
para asegurar la calidad del cortejo¼
"Se sube el nivel de la laguna hasta alcanzar un metro y medio
aproximadamente de profundidad. Unido a ello, se les echa agua de
manera intermitente, pues si el cocodrilo siente que está cayendo es
algo que también lo estimula".
Es entonces cuando queda la escena lista para el acto de
apareamiento¼
"Casi siempre las hembras buscan a los machos, a los más grandes
y fuertes. Estos también emiten sonidos, algo parecidos a los de las
ranas y dan coletazos llamando a las hembras, hasta que se produce
el apareamiento dentro del agua. Así transcurre la cópula, tras la
cual cada hembra suele poner una media de 38 huevos".
Vale aclarar que en periodo tan romántico, son habituales las
riñas entre los pretendientes¼
"La época de poner los huevos es la de mayor conflicto entre los
cocodrilos, porque los machos delimitan sus territorios, las hembras
también luchan por los machos más fuertes, buscan los mejores sitios
para poner los huevos y defienden su nido. De ahí en fuera los
cocodrilos no son tan agresivos".
Agresivos o no, lo cierto es que los trabajadores del criadero de
cocodrilos de Minas, en Camagüey, toman el asunto con bastante
calma, como si la armonía reinara en esa inmensa familia de cerca de
700 reptiles, que crece por año para bien de la especie y de la
diversidad biológica del país. |