Cobro de electrodomésticos

Millones que necesita el país

Pastor Batista Valdés

LAS TUNAS.— Aun cuando esta es una de las provincias donde avanza un poco mejor el cobro de los equipos electrodomésticos entregados por la Revolución, especialistas de la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT) continúan intensificando acciones para incrementar esa recaudación, en torno a la cual se han generado no pocas indisciplinas e irregularidades en todo el país.

Foto del autor El derecho a usarlos no debe reñir con el deber de remunerarlos.

La necesidad de ingresar a la economía los 51 millones de pesos que todavía los tuneros no han pagado, hace que junto a la ONAT intervengan también trabajadores sociales, personal de comercio y del Banco.

La realidad, sin embargo, demuestra que ese proceso puede tornarse interminablemente lento si los centros laborales, las estructuras de la comunidad y la familia no contribuyen también de manera más activa.

Como explica Julio Quiñones, subdirector de operaciones de la ONAT provincial, la aplicación del embargo salarial, ayuda en cierto grado a aumentar el recaudo. Pero ni constituye la única alternativa posible, ni es suficiente. De hecho, hasta la fecha se ha llevado a la práctica en 123 casos, cifra bastante discreta si se tiene en cuenta que el universo de trabajadores deudores asciende a alrededor de 15 000.

Si en Las Tunas no se han pagado todavía más de 60 000 refrigeradores y unos 2 800 equipos de aire acondicionado —por solo citar dos ejemplos— ¿a cuánto se remontan entonces las secuelas del descuido, el descontrol, la indolencia o la irresponsabilidad en el país?

Cualquier persona con un mínimo coeficiente de inteligencia puede deducir que estamos hablando de cientos de millones de pesos. Tampoco hay que ser erudito para entender el provechoso empleo que se le pudiera dar a ese dinero si ya hubiese retornado a las arcas del Estado.

¿O será que algunos ya olvidaron el compromiso moral de pago que entraña recibir los artículos o módulos que tan gentilmente adelantó la Revolución para mejorar la calidad de vida de la población cubana?

¿Qué otro país, en circunstancias tan adversas, ha llevado un programa igual hasta los hogares más humildes o recónditos de su geografía?

No entender esa realidad y evadir el pago huele a ingratitud. Y nunca ha sido ese un atributo del cubano.

En todo caso vale la pena acudir a casos como los de Manatí y Puerto Padre: dos municipios que fueron prácticamente devastados por la furia del huracán Ike y, en cambio, puntean como los mejores del territorio tunero en el cobro de esos electrodomésticos, con el 95,8 y 95,5%, respectivamente.

 

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