Al pronunciar las palabras de apertura del V Congreso Cubano de
Meteorología, el máximo directivo de la OMM recordó que a pesar de
sufrir el impacto directo de tres huracanes durante la temporada
ciclónica del 2008, en el archipiélago caribeño las pérdidas humanas
fueron mínimas y ello obedeció a la efectividad de los sistemas de
vigilancia y alerta temprana, la pericia de los especialistas, y al
trabajo conjunto de la Defensa Civil y las autoridades
gubernamentales en la protección de los ciudadanos.
Ustedes, apuntó, fueron capaces de enfrentar con inteligencia y
tesón la devastación de la infraestructura económica y social
causada por el azote de esos organismos, resultados que hoy son
reconocidos plenamente a nivel internacional.
Valoró la disposición de la comunidad meteorológica nacional de
continuar colaborando con la OMM y otros centros de la región en
temas vitales para la supervivencia de la vida en el planeta, como
es todo lo relacionado con la adaptación y mitigación al proceso de
calentamiento global.
En tan crucial asunto los investigadores del Instituto de
Meteorología están desempeñando un papel importante al modelar el
futuro comportamiento de las diferentes variables climáticas en toda
el área del Caribe, indicó Jarraud.
Durante la inauguración del evento se entregó el Premio Nacional
de Meteorología por la obra de la vida a los doctores Tomás
Gutiérrez Pérez, Braulio Lapinel y Cecilia González, mientras el
Premio Benito Viñes al trabajo científico más destacado lo mereció
la doctora Maritza Ballester.