Suman alrededor de 20 los lectores de tabaquería en la provincia
de La Habana, los que son homenajeados en una jornada que finaliza
hoy en todo el país.
Esos hombres y mujeres laboran en escogida, talleres de
despalillo y fábricas de torcido situadas en una decena de
municipios del territorio donde se producen puros para el consumo
nacional y la exportación.
El lector de tabaquería en Cuba contribuye a una mejor
información de los colectivos obreros del sector, así como a elevar
su nivel cultural, mientras que en las fábricas al sur de la
Florida, a fines del siglo XIX, cooperaron a la causa de la
independencia, liderada por José Martí.
Entre los primeros lectores de tabaquería en Cuba figuró Antonio
Leal, quien en la segunda mitad del siglo XIX trabajó en un centro
de Bejucal y fue asesinado por sus ideas patrióticas, señaló Lenio
Jiménez, historiador del municipio.
Apuntó que otro ejemplo fue el del lector Iván Villazán, quien a
mediados de la década de los años 50 leyó La historia me absolverá
en un taller del lugar, por lo cual resultó detenido por los agentes
policiales de la dictadura de Fulgencio Batista.