Actualizado 12:05 p.m. hora local

Eficiencia sanitaria en puntos de entrada a Cuba

LILIETH DOMÍNGUEZ QUEVEDO

La actuación rápida y eficiente en todos los puntos de entrada al territorio nacional es una de las principales medidas preventivas adoptadas por las autoridades sanitarias cubanas para velar por la salud del pueblo.

En Santiago de Cuba médicos, enfermeras y técnicos en vectores e higiene, que conforman el equipo de Control Sanitario Internacional, se convierten en importante barrera ante la posibilidad de acechanza epidemiológica desde el exterior.

Desde los tres puntos de entrada de extranjeros al territorio, Puerto Guillermón Moncada, Marina Marlin y Aeropuerto Antonio Maceo, se extreman las medidas preventivas tanto para trabajadores como para los visitantes.

Orestes Bustamante, director de la Unidad de Control Sanitario Internacional, destacó a la AIN que se cumple disciplinadamente con el control de tráfico y seguridad, acorde con los índices y exigencias sanitarias internacionales, y se garantiza un cuadro ambiental adecuado en todas las instalaciones.

Según explicó, se informan diariamente a todos los trabajadores de estos recintos acerca de la situación internacional, específicamente de los países arribantes al territorio, con la identificación y descripción detallada de los riesgos aparejados al posible contacto con ellos.

El control con la identificación de viajeros y tripulantes que atraviesan las fronteras, así como la vigilancia epidemiológica que garantice la identificación de personas enfermas o cargas infestadas destinadas para el consumo de la población o de la masa animal es de estricto cumplimiento, señaló.

Angel Alayo, médico de recibo en las instalaciones portuarias, afirmó la importancia de la Declaración Marítima de Sanidad, documento obligatorio que se recibe de las embarcaciones y permite conocer las condiciones sanitarias y de salud antes del atraco.

En caso de sintomatologías declaradas trazamos estrategias de evacuación y tratamiento inmediato por los médicos y especialistas, así evitamos la proliferación de cualquier enfermedad en tierra.

Para el caso en que algún capitán de aeronave o de buque que llegue a territorio nacional y oculte alguna enfermedad, se le impone el Decreto 104, Reglamento de las disposiciones e infracciones en el Control Sanitario Internacional.

Una vez el barco en puerto se prosigue al control sistemático las 24 horas del día durante el tiempo de estancia en el recinto, lo cual incluye el diagnóstico físico a cada tripulante y la revisión sanitaria de la embarcación para diagnosticar el desenlace de enfermedades incubadas durante la travesía.

Los capitanes de barco deben remitir un parte diario de las condiciones del barco, se revisan los carnés de salud y se las actualizaciones en las tarjetas de vacunación, comentó el doctor Alayo.

Los portuarios también deben cumplir las normas para evitar la trasmisión de enfermedades, como el uso del nasobuco y el lavado sistemático de las manos con jabón e hipoclorito, -resaltó-, además de crear un favorable ámbito higiénico en el recinto durante la carga y descarga.

Muy importante es la eliminación de residuales sólidos que generan las embarcaciones durante la travesía, considerado de alto riesgo para la población por su procedencia.

Para este fin se ha conformado un programa diferenciado que conlleva al traslado por vía marítima (para evitar cualquier contacto con los ciudadanos) hasta un incinerador ubicado en las afueras de la ciudad, donde un grupo de epidemiólogos supervisa la eliminación de los desechos. (AIN)

 

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