Aserradero Froilán Quirós

Reliquia en plenitud de facultades

Miguel Febles Hernández

CAMAGÜEY.— Investigadores y curiosos pueden encontrar en el Aserradero Froilán Quirós, antiguo Otaola, una reliquia digna del más auténtico museo industrial, solo que este, con máquinas del siglo XIX, aún funciona para orgullo de los trabajadores forestales de esta provincia.

Fotos del autorEstas viejas máquinas procesan buena parte de la madera procedente del macizo forestal San Felipe-Los Joberos.

Fundado en 1944 en áreas arrendadas a los ferrocarriles locales, el aserradero se conformó, en su mayor parte, con equipos estadounidenses e ingleses, que hoy funcionan a plena capacidad y aportan madera para los programas económicos y sociales del territorio.

Así, lo mismo puede encontrarse una sierra de banda, un gramil o un winche de 1880, que una caldera del año 1884 o una máquina de vapor de 1890, todos en buen estado técnico no obstante, de los achaques de la edad y la intensa explotación a que han sido sometidos.

Por supuesto que tales equipos hace mucho habrían pasado a la categoría de "chatarra", si no fuera por la perseverancia de hombres como Orlando del Risco Álvarez y Orlando Álvarez Fuentes, quienes han sabido transmitir ese espíritu innovador al resto de los 43 trabajadores del aserradero.

Nada escapa a la atención de Orlando Álvarez Fuentes, el mecánico que mantiene con vida al Aserradero Froilán Quirós.

Aunque jubilado, Del Risco no se ha separado jamás de la caldera y ya con 72 años de feliz entendimiento, es consultado ante cualquier anomalía que afecte su eficiencia, a pesar de alimentarse con residuos maderables de la propia producción para generar el vapor que mueve las máquinas.

De hecho, luego de un breve lapso de inactividad, el aserradero reinició sus faenas para procesar diariamente entre 12 y 14 metros cúbicos de madera procedente del macizo San Felipe-Los Joberos, interrumpido en los primeros meses del año por un incendio que devastó importantes recursos forestales del lugar.

La nueva misión estuvo a punto de abortar, pues uno de los equipos fundamentales colapsó en junio, lo que hizo pensar a algunos que había llegado el minuto final para el Otaola. La respuesta, sin embargo, no se hizo esperar y surgió, como otras veces, de la vasta experiencia de Orlando Álvarez Fuentes:

"Esto se puso feo, porque la vieja máquina de vapor explotó, y yo propuse entonces traer otra un poco más nueva, nada menos que de 1890, que se encontraba en el Aserradero Gumer, también de esta ciudad. Con un poco de esfuerzo y una buena dosis de maña la pusimos a funcionar y reiniciamos el proceso productivo."

El "gallego", como le dicen sus compañeros, lleva 55 años en funciones de mecánico y le conoce todas las "cosquillas" a cada uno de los equipos, secretos que le transmite a su relevo, Omar Bergery Rodríguez, seguro de que, si la suerte los acompaña, el aserradero puede extender un tiempo más su vida útil.

Por otros momentos difíciles han pasado y siempre han salido airosos. Recuerda Orlando cómo en el 2003 concluyeron una reparación general del aserradero, tras ver cerrada la instalación debido a su mal estado constructivo, razón por la cual muchas de las máquinas quedaron varios años a la intemperie.

"Gracias a la cooperación de otros sectores de la provincia y al rescatar materiales del desarme de la antigua Planta Eléctrica de la ciudad y del central Haití, logramos echar a andar nuevamente la fábrica y ese mismo año entregamos 1 634 metros cúbicos de madera."

De entonces a la fecha, el Aserradero Froilán Quirós ha mantenido la condición de colectivo Vanguardia Nacional, siempre felices de manipular equipos del siglo XIX, y hacerlos funcionar como si fuera una tecnología de la presente centuria.

 

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