Eulalio Negrín Santos

Víctima del terrorismo autorizado

Alberto Núñez Betancourt
alberto.enb@granma.cip.cu

Es el terrorismo autorizado por los Estados Unidos el que permite que Pedro Crispín Remón camine libre por Miami junto a otros criminales confesos, mientras muchas familias guardan luto para siempre.

Hoy se cumplen 30 años de que este matón a sueldo del imperio ametrallara en una calle de Union City, Nueva Jersey, al emigrado cubano Eulalio José Negrín Santos, integrante del Comité de los 75, organización que a finales de los años 70 agrupó a representantes de la comunidad cubana en el exterior en favor del diálogo franco y la reunificación familiar.

Aquel domingo 25 de noviembre de 1979 Eulalio se acompañaba de su hijo Richard, de 12 años, quien presenció el atroz hecho.

Una abstracción del peligro que lo acechaba todos los días hacía este hombre por cumplir sus deberes familiares y al frente del Programa Cubano en Nueva Jersey en aras de normalizar las relaciones entre los cubanos del archipiélago y los radicados en otras naciones, fundamentalmente en los Estados Unidos.

Pero él estaba claro que los elementos de la mafia miamense no perdonarían ese trabajo de paz, ni su condena al bloqueo, al terrorismo, ni su negativa, tiempo atrás, a alistarse entre los invasores a Vietnam.

La muerte también se olfatea. Por ello tres meses antes, justo el 15 de agosto de 1979, escribió una carta, a modo de testamento, al Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba¼

Por este medio:

Se le da poder a mis familiares residentes en Cuba y a las autoridades competentes cubanas tanto en Cuba, en New York o cualquier otro país de disponer de mis pertenencias personales y de que en caso de asesinato, accidente o sabotaje mi cuerpo sea trasladado a la República de Cuba y enterrado junto a mi señor padre en el pueblo de Sabanilla del Encomendador hoy Juan Gualberto Gómez en la provincia de Matanzas¼

Pero a esa muerte, buena cara le mostró Eulalio. A sus familiares y amigos de Cuba que durante el cuarto y último viaje a la Patria le aconsejaron no regresar a los Estados Unidos respondió que su deber estaba allí, aunque supiera que cada vez le resultaba más difícil dormir dos noches seguidas bajo un mismo techo.

La causa merecía todos los riesgos, solía decir. Y hasta un primer mártir ya tenía el empeño: Carlos Muñiz Varela.

El deseo de que sus restos reposaran en su pueblo natal fue cumplido el 18 de junio de 1983.

Los pasos por las calles de la Florida de Pedro Crispín Remón, quien acompañara a Luis Posada Carriles en el frustrado intento de asesinato al líder de la Revolución cubana durante la Cumbre Iberoamericana efectuada en Ciudad Panamá en el año 2000, son la prueba del derecho arrogado por sucesivas administraciones estadounidenses para clasificar horrendos crímenes como terrorismo bueno.

 

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