Como la mayoría de los productos que se venden en las tiendas
recaudadoras de divisas, los electrónicos y electrodomésticos
también son importados. Paradójicamente, las principales
eventualidades han estado en reconocidas marcas.
Para despejar dudas Luis Orlando López, jefe del grupo de
electrónica de la mayor cadena de tiendas del país, TRD Caribe,
ejemplifica: A inicios del 2009 un lote de DVD Phillips tuvo que ser
retirado; algo similar sucedió con DVD Daewoo; con un lote de
refrigeradores LG¼ fueron merma casi
masiva.
Ante tales sucesos, pareciera que la revisión de esos efectos es
teoría en desuso. No obstante, Luis Orlando sostiene que antes de
comprarlos se recibe una muestra de los equipos y se hace un
diagnóstico técnico. De acuerdo con el especialista, los técnicos
van a los almacenes, eligen una muestra aleatoria y la ponen a
funcionar.
De esas pruebas de explotación en el policlínico Pedro Borrás
podrían atestiguar, pues allí se mantuvieron funcionando unas
lavadoras; o en el barrio chino, donde fueron usadas unas batidoras.
Pero la realidad es que no existen completas garantías. Los
contenedores no se revisan al 100% y es la explotación del producto,
a largo plazo, la que tiene la última palabra.
En los momentos actuales ya no se fabrica para "toda la vida"
como quisiéramos, alerta Luis Orlando, pero de algún modo tratamos
de solicitar ciertas características. Por ejemplo, batidoras de 18
000 revoluciones por minuto capaces de batir la comida de los bebés;
planchas pesadas porque las mujeres se quejan de que son muy
livianas; refrigeradores con parrillas metálicas¼
Sin embargo, en un recorrido por tiendas de la capital estas
particularidades, al decir de los dependientes, no abundaban, o por
lo menos no en su oferta más asequible.
En la tienda La Época el refrigerador más barato, 632 CUC, tenía
las parrillas plásticas y los que la poseían de metal costaban más
de 700. La dependienta aseguró que las planchas eran bien ligeras y
a la pregunta de qué batidora comprar, contestó: no sé.
Para tener mayores garantías es válida también la revisión en el
Laboratorio de Ensayos de Tropicalización, más conocido por sus
siglas LABET. La necesidad de tal escrutinio, avalada en
alteraciones considerables que pueden sufrir los efectos bajo la
influencia de determinados factores ambientales, no siempre se ha
tenido en cuenta. Desafortunadamente, puntualiza José Ángel Ramos,
jefe de Gestión de Calidad, durante un tiempo hubo compradores y
empresas que desconocieron el trabajo de LABET, eso trajo consigo la
importación de grandes cantidades de equipos que, tal como se
demostró, no estaban aptos para trabajar en las condiciones
atmosféricas de Cuba.
Ahora, la reciente resolución 136 del MINBAS-MINCEX establece la
obligatoriedad de que los productos electrónicos sean validados y
certificados antes de la venta.
¿Qué hacer cuando un equipo en garantía se rompe? Alfonso Fong,
administrador del taller de electrónica y electrodomésticos, ubicado
en la intersección capitalina de Galiano y Neptuno, resume.
Se deja el equipo si el cliente desea y, como promedio, en una
semana o 15 días, se recoge. En caso de no tener arreglo, y no
existir piezas en ese momento ni posibilidad de adquirirlas, se le
ofrece a la persona la alternativa de cambiarlo por otro igual o
semejante.
Para ello, los talleres disponen de algunos efectos para hacer el
cambio, mas tal facilidad ha devenido problema.
"Quisimos que en un solo punto se recibiera todo, que los
trámites fueran con el papel a cuestas y no con el televisor o el
refrigerador, como era antes", explica Ricardo Gallego Fernández,
jefe del departamento de servicios técnicos, de la División de
Producción y Servicios. "Y ha sucedido que el cliente cree que es
reparado y no lo quiere aceptar".
En caso de no encontrarse el efecto electrodoméstico en el
taller, prosigue Alfonso, va a la tienda donde adquirió el equipo
con la baja técnica que aquí se da y le entregan otro con la
totalidad de la garantía.
Mas, no siempre es llegar y llevar. En carta a nuestro periódico,
un lector llevaba tres meses en espera de que entraran
refrigeradores para efectuar el cambio porque los que existían en
Santa Clara, ciudad donde vive, exceden en 150 CUC al que él compró.
En el taller es donde se otorga la baja técnica, pero la
aprobación del cambio del equipo o devolución del dinero la realiza
una comisión que está al tanto de las existencias, por eso cuando el
cliente envió la carta todavía aguardaba por una respuesta.
Según Lourdes Rodríguez, a cargo de la protección al cliente en
esta cadena, la prioridad en el servicio de garantía es reparar,
luego entregar un equipo igual o similar y en última instancia
devolver el efectivo.
Cuando el cliente no está de acuerdo con reparar o cambiar su
equipo, reclama por escrito a la comisión y, en caso de que proceda
la entrega del efectivo, el cliente recoge el cheque en el taller y
va a la tienda donde realizó la compra.
No obstante, antes de tomar la determinación se analiza cada
caso, valorando las veces que se ha roto el equipo, si han sido
roturas graves e incluso el porciento de las devoluciones, insiste
Lourdes.
Tenemos que ser muy cuidadosos, debemos proteger al cliente y
cuidar los intereses del Estado, alerta María Eloísa.
Y las posibilidades no le quitan la razón: hay usuarios que
pretenden, aprovechando una rebaja de precio del equipo adquirido,
solicitar el dinero para comprar otro nuevo y quedarse con la
diferencia. Pero al margen de esos, otros que sí tienen la razón
manifiestan inconformidad, quejas y no pocas sugerencias para un
servicio tan importante, teniendo en cuenta que el de postgarantía
ni siquiera existe. Precisamente por ello, durante el tiempo que sea
válida la garantía debe primar la rapidez (amén de los excesivos
trámites) la información y el buen trato.
Incomoda a las personas la aglomeración en los talleres. El hecho
de que únicamente existan tres talleres en la capital, donde se
concentra el 53% de las ventas de equipos electrónicos y
electrodomésticos del país, agudiza la situación.
Uno de esos talleres, ubicado en el municipio de San Miguel del
Padrón, brinda servicio a domicilio; asimismo en el resto de las
provincias donde un taller ofrece prestaciones en casa,
principalmente de equipos de gran formato, (refrigerador, lavadora,
y TV de 25, 29 y 32 pulgadas).
Específicamente, en el de San Miguel radica también el centro de
atención al cliente. La idea de ubicar allí un puesto de mando en el
cual las personas pudieran saber adónde dirigirse o si hay piezas en
determinado taller, todavía está en proyectos.
Precisamente sobre la disponibilidad de piezas de repuesto Luis
Orlando aclara, que aun cuando muchas valen tanto como el efecto
electrodoméstico, razón por la cual incluso se compran equipos
destinados a la garantía, el país importa hoy mayor cantidad de
ellas.
No obstante, la distribución hacia las provincias debe trascender
los problemas del transporte, para que las solicitudes puedan ser
atendidas a tiempo.
No es menos cierto que aunque los directivos expliquen, asuman
responsabilidades y pretendan una mejor asistencia, para muchos
clientes el servicio de garantía se ve empañado por excesivos
trámites, demoras, incorrecta información, maltrato¼
El ejemplo de María del Carmen Pérez, quien después de haber ido
7 veces al taller de Neptuno y Galiano todavía no tenía su cheque, o
el de Zuraimis Pérez, quien vencida por la desinformación y en el
último día de garantía de su equipo llamó al 833 4204 (donde debían
recoger sus quejas y sugerencias) y nunca descolgaron el teléfono,
son apenas dos de las manchas.
Otras historias, con finales felices e infelices deberán recorrer
también el largo camino de las garantías.