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Venezuela pidió al Consejo de Seguridad de la ONU que examine el
conflicto armado en Colombia, agravado con la instalación de siete
bases militares norteamericanas en ese país vecino.
La solicitud aparece en un documento firmado por el canciller
venezolano, Nicolás Maduro, y presentado por el embajador ante las
Naciones Unidas, Jorge Valero, al actual presidente del Consejo, el
austríaco Thomas Mayr-Harting.
Una copia del texto también fue entregada al titular de la
Asamblea General de la ONU, el libio Alí Treki.
La carta de Maduro pide que el Consejo de Seguridad incluya en su
agenda de trabajo el examen del grave conflicto armado que vive
Colombia, como una seria amenaza para la paz y la seguridad
internacionales.
En conferencia de prensa, el representante venezolano ante la ONU
advirtió sobre las violaciones sistemáticas, flagrantes y
generalizadas del derecho internacional y de los derechos humanos
que ocurren dentro de Colombia.
También alertó acerca de la grave crisis humanitaria en esa
nación suramericana y las consecuencias que ese conflicto tiene para
los países vecinos.
En ese sentido, señaló que entre 1997 y 2008 casi tres millones
de personas se vieron en condición de desplazadas y citó informes
que denuncian violaciones, asesinatos extrajudiciales, mutilaciones,
reclutamiento, secuestro y violencia sexual.
Subrayó que Venezuela es el país más afectado por ese drama
humano y ha recibido cerca de cuatro millones de desplazados y
refugiados colombianos, además de sufrir la violencia en su
frontera, a través del narcotráfico, el paramilitarismo, el
secuestro y el sicariato.
De acuerdo con el embajador, una reciente resolución del Consejo
de Seguridad permite que ese órgano considere el conflicto armado en
Colombia y sus repercusiones para la seguridad regional y la paz y
la seguridad internacionales.
Valero resaltó que la paz y la seguridad de Venezuela y de la
región están en peligro a causa de los riesgos provocados por el
establecimiento de siete bases militares de Estados Unidos en
territorio colombiano.
En ese sentido, precisó que el gobierno venezolano tomará las
medidas que sean necesarias para salvaguardar la seguridad de la
Nación, la paz y el bienestar de su pueblo.
Desmintió versiones oficiales colombianas sobre la voladura de
dos supuestos puentes peatonales fronterizos y aclaró que en
realidad se trata de pasarelas ilegales utilizadas para el tráfico
de drogas, el contrabando de combustible y otras actividades
ilícitas.
Denunció que esas informaciones buscan desviar la atención del
tema de las bases bélicas estadounidenses que convierten a Colombia
en un país sometido por una potencia extranjera Esas instalaciones,
añadió, están orientadas a proyectar el poder global de una potencia
que pretende disuadir, bajo la amenaza de intervenciones militares,
a países que mantienen posiciones críticas en relación con su
política imperialista.
Según el embajador, el gobierno del presidente Álvaro Uribe ha
dado muestras de su vocación guerrerista y recordó el ataque
colombiano contra territorio de Ecuador en marzo de 2008.
También consideró que el llamado Plan Colombia no ha logrado una
disminución en el cultivo de coca o de la producción de cocaína y
subrayó que hoy ese país produce el 60 por ciento de la cocaína del
mundo.
Valero indicó que el narcotráfico y el paramilitarismo han
penetrado lo más profundo del Estado colombiano y que los vínculos
políticos y la influencia de los cárteles y de los paramilitares en
altas esferas del gobierno y castrenses tienen magnitudes
insospechadas.
Estados Unidos y Colombia deben aceptar que el conflicto interno
colombiano no tiene una solución militar, sino política y la
experiencia demuestra que el único camino hacia la paz es la
negociación y el diálogo político, agregó.