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A dos semanas de la cumbre de Copenhague sobre el cambio climático,
Cuba reiteró ante Naciones Unidas la necesidad de modificar los
actuales patrones de producción y consumo y de transitar hacia un
modelo económico verdaderamente sostenible.
La supervivencia humana requiere de una revolución energética a
nivel mundial, aseguró el representante permanente de ese país
caribeño ante la ONU, Pedro Núñez Mosquera, durante una reunión
informal de la Asamblea General.
El diplomático presentó lo que denominó ocho verdades que no
pueden obviarse ni ocultarse en materia de cambio climático, la
primera de las cuales radica en transformar los esquemas de
producción y consumo en otros sostenibles y poner en práctica una
revolución energética a escala mundial.
Otra realidad es la que obliga a implantar un nuevo régimen de
compromisos de reducción de emisiones más riguroso para los países
desarrollados y adoptar un fuerte paquete de acciones en materia de
financiamiento y transferencia de tecnologías para las naciones en
desarrollo.
También está la responsabilidad que tienen los industrializados
de cumplir los compromisos de la Convención sobre cambio climático y
el rechazo a iniciativas que traten de evadir sus deberes en materia
de reducción de gases de efecto invernadero.
Más adelante, el representante cubano subrayó la exigencia de una
mayor participación de los países en desarrollo en el accionar
global para mitigar el cambio climático, de acuerdo con el principio
de las responsabilidades comunes, pero diferenciadas, y las
respectivas capacidades.
Al respecto, advirtió que en el presente no se puede pretender la
imposición de compromisos vinculantes de reducción de emisiones a
esos Estados, víctimas de las negativas consecuencias del injusto y
desigual orden económico internacional y de las consecuencias del
cambio climático.
Núñez Mosquera señaló que, en la antesala de la cita de
Copenhague, los países desarrollados no demuestran una voluntad
política firme para reducir sus emisiones en un nivel proporcional a
sus responsabilidades históricas y actuales.
Tampoco para aportar los recursos y tecnologías requeridos para
que los subdesarrollados puedan desempeñar una acción más fuerte en
el enfrentamiento al fenómeno, apuntó.
El embajador cubano sostuvo que el logro de un acuerdo justo y
balanceado en esa materia es todavía posible si encaramos el proceso
de negociación con una nueva actitud política. Permitir la
perpetuación del egoísmo y de la irresponsabilidad es ética y
políticamente inaceptable.