¿Qué esconden quienes rehúsan fotos y entrevistas? ¿A qué temen
quienes aluden a disposiciones y autorizos para impedir que
periodistas y fotógrafos de nuestros medios de prensa ofrezcan
informaciones?
¿Cómo trabajar en un diario y lograr así la inmediatez; cómo
hacer del derecho a la información una realidad cotidiana?
Ante tales interrogantes podrían aparecer unas cuantas
respuestas, esgrimidas quizás por los mismos que creen que la prensa
revolucionaria no posee suficiente inteligencia y no puede asumir
responsablemente lo publicado, amén de lo objetivo y subjetivo que
sazona la realidad cubana.
Incumplen, además, la resolución del Buró Político, emitida en el
2007 para incrementar la eficacia informativa de los medios de
comunicación, la cual establece que "salvo el secreto militar y
estatal, nadie tiene derecho a negarnos información".
Y ahí están: funcionarios casi infranqueables, solo accesibles en
actos y reuniones; administrativos que se amparan en el bloqueo y el
acecho enemigo; directivos que desenvainan "por cuantos y por
tantos"; relacionistas públicos que entorpecen los contactos¼
En una empresa de ETECSA, por ejemplo, ubicada en la avenida
Vento # 551, entre Camagüey y Línea del Ferrocarril, El Cerro, no
pudimos pasar a tomar unas fotos que se exhiben como parte de un
plegable en todo el país. Las imágenes muestran productos ociosos y
dan cuenta del buen trabajo de la entidad por despojarse de lo
estancado. Ni siquiera para ilustrar los resultados logramos entrar.
El jefe de Protección Física, un directivo de la empresa, una
encargada de los artículos en desuso¼
todos coincidieron en que sin coordinación, ¡nada! Hasta de la
propia vicedirección mandaron "a aguantar". Ellos, muy amables,
insistieron en que volviera luego¼ ,
luego de la coordinación quiero decir.
En otra ocasión un reportero de Granma se vio impedido por
la directora de la Secundaria Básica de Paseo y 21, del Vedado
capitalino, de tomar unas fotos allí porque "debía tener
autorización del mismísimo viceministro primero del MINED".
En las tiendas recaudadoras de divisas, donde todo se exhibe y
está a la vista, igualmente tienen prohibido tirar fotos o acceder a
información, si no se hacen "las tramitaciones pertinentes".
En los círculos infantiles ven las cámaras fotográficas como algo
nocivo. Igual sucede dentro de hospitales y policlínicos, y hasta en
la funeraria de Calzada y K, donde ni el propio administrador pudo
dar el permiso para ilustrar una reparación constructiva, debiendo
pedir "señas de arriba".
Más ilógico aún es el caso de una de nuestras fotorreporteras que
no pudo atrapar la alegría del primer día de clases durante el
matutino de la Secundaria Básica Juan Manuel Márquez, en Marianao.
Simplemente: no estaba autorizada para revelar ese acontecimiento en
las páginas del diario. Eso lo dijo, paradójicamente, la directora
de la escuela, no el director de Granma.
¿Por qué los impedimentos para tomar fotos y acceder a
informaciones?
El hecho de que muchos se escuden en la falta de autorizos haría
pensar que al periodismo "sin permisos" le asiste una malsana fobia.