.— Autoridades filipinas
declararon el estado de excepción en la sureña provincia de Mindanao
después de la muerte de 21 personas a causa de una disputa política
relacionada con las elecciones legislativas previstas para mayo
próximo.
El incidente tuvo lugar en la localidad de Maguindanao, a 950
kilómetros al sur de Manila, cuando al menos 100 individuos armados
asaltaron una oficina de la Comisión Electoral y se llevaron al
personal en tres furgonetas, señaló el teniente coronel Romeo
Brawner.
Según Brawner, los soldados encargados de perseguir a los
responsables encontraron a su paso los cadáveres de 13 mujeres y
ocho hombres sin cabezas.
Entre las víctimas figuraban abogados, periodistas, la mujer y
otros familiares del vicealcalde de la ciudad de Buluan, Ibrahim
Mangudadatu, agregó.
El funcionario filipino indicó que parte de su familia fue
asesinada y decapitada y aseguró que el clan de los Ampatuan está
detrás de la masacre.
De acuerdo con investigaciones preliminares, al mando de los
asaltantes se encontraba el hijo del gobernador Andal Ampatuan,
conocido en la zona como El Padrino.
Los pistoleros eran mercenarios a sueldo y algunos de ellos
estaban empleados como escoltas y guardias de seguridad de la
familia Ampatuan, cuyo cabecilla quería impedir que Ibrahim
Mangudadatu se presentara a los comicios.
Las dos familias están inmersas desde hace años en una disputa
política.
Los desacuerdos entre clanes casi siempre se solucionan a tiros y
los responsables en la mayoría de los casos logran evadir a las
fuerzas de seguridad.
A medida que se acercan los sufragios, el sur de Mindanao podría
seguir experimentando un incremento de los asesinatos por encargo y
los secuestros.
La campaña para las elecciones legislativas arrancará en mayo
venidero, pero el plazo para remitir la documentación de los
aspirantes termina a finales de mes.