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— Con una declaración final de sólida convicción socialista culminó
en esta capital la I Conferencia Internacional Sindical de Jóvenes
Trabajadores, en la que participaron representantes de 25 países.
El documento, difundido hoy, proclama que otro mundo es posible y
ese mundo es socialista, por lo que conquistarlo, construirlo y
preservarlo, es la batalla histórica que deben librar los jóvenes
trabajadores.
Plantea oponer la globalización de la solidaridad a la hipocresía
de la globalización de la barbarie y la rapiña capitalista y rechaza
la guerra y el imperialismo.
Los participantes de naciones de América Latina, Asia, África y
Europa se comprometieron además en la defensa del planeta y
condenaron la contaminación provocada por las empresas
transnacionales que, en su afán de lucro, conducen a la
autodestrucción de la humanidad.
También acordaron luchar por el derecho al trabajo y la reducción
de la jornada laboral con igual remuneración y por la eliminación de
la precarización en el empleo y los contratos, a tiempo de rechazar
las restricciones a los trabajadores inmigrantes.
Según la cita juvenil sindical, otro objetivo debe ser lograr la
vigencia plena del derecho de la juventud a la educación, al trabajo
con derechos y a la salud.
La declaración advierte que la autonomía sindical no significa
neutralidad y llama a afirmar los intereses de clase y luchar por la
libertad de organización sindical.
El documento ofrece un panorama de la situación mundial y sobre
América Latina dice que la región vive un cambio de época con
avances democráticos y victorias de las fuerzas progresistas que hay
que defender y profundizar.
La respuesta de los retrógrados, enquistados en el gobierno
imperial estadounidense, con el apoyo de sus aliados, es impedir la
libre determinación de los pueblos, incluso por la fuerza,
demostrando que no cambian, dice.
Añade que Washington practica la dominación, la coacción, la
opresión, la amenaza, la agresión y la guerra, y que contra todo
ello lucha el pueblo hondureño, frente a una dictadura golpista, y
se solidariza con el depuesto presidente Manuel Zelaya.
Según los jóvenes, pese a los intentos del imperialismo
estadounidense de mostrar un rostro humano, los hechos reafirman la
misma agresividad y el carácter guerrerista y antipopular que ha
caracterizado el gobierno estadounidense y sus aliados.
La declaración condena las bases militares de Estados Unidos en
Colombia y el despliegue de la Cuarta Flota, como amenazas a
Venezuela que constituyen, como dijo el líder histórico cubano Fidel
Castro, un puñal clavado en el corazón de Nuestra América.
La cita registró igualmente importantes demostraciones de
solidaridad con Cuba y de rechazo al bloqueo norteamericano contra
la isla.
En el caso de Perú, el documento se solidariza con la
Confederación General de Trabajadores (CGTP) y con las luchas
sociales por los derechos laborales y contra la política neoliberal
vigente.