Francia está recomendando encarecidamente a sus productores
agrícolas, que recurran a contratos precarios tipo Bolkestein para
contratar por una mísera paga a trabajadores de Europa central en
los invernaderos y campos. La siguiente información no debía ser
publicada, es más, a la Agencia France-Press no le interesó,
mientras Reuters mostraba desde Estrasburgo que el consejero
agrícola del Elíseo le había sugerido a los productores agrícolas
franceses "traer a los trabajadores temporales polacos con las
condiciones de su país de origen" para que trabajen en los huertos y
en los invernaderos del Hexágono¼ Nuestro
colega Gilbert Reilhac recibió la información de Denis Digel,
productor alsaciano y administrador de Vegetales de Francia, un
sindicato especializado de la FNSEA. Recientemente, Denis Digel
había acompañado en el Elíseo a Angélique Delahaye, presidente de
Vegetales de Francia. Evocando las palabras del consejero agrícola
del Elíseo, Christophe Malvezin, el horticultor alsaciano declaró a
Reuters: "Desean ayudarnos a crear las estructuras vigentes en el
extranjero para hacer venir a los asalariados. Eso no es lo que
queremos. Siempre hemos denunciado esto (¼
), no podemos tolerar que se traigan trabajadores extranjeros a
nuestras empresas, cuando estamos luchando por el desarrollo del
empleo local".
Solicitado por Gilbert Reilhac para Reuters, Christophe Malvezin
explicó que su proposición era "analizar lo que sucede en otros
países". Bruno Le Maire, ministro galo de la Agricultura ya tiene su
hoja de ruta al respecto. Según Reuters, la proposición también la
formuló el consejero del Elíseo frente a un responsable agrícola de
Vaucluse.
Se puede decir entonces que hoy se está forzando al sindicalismo
agrícola mayoritario para que colabore y ponga en marcha un sistema
de precarización masiva y de baja remuneración de los asalariados de
la agricultura. Esta ofensiva está hoy en vigor en los países que
han trasladado como derecho interior la directriz Bolkestein,
enmendada y finalmente votada por una mayoría de parlamentarios
europeos, incluyendo los de la derecha francesa. Y los estragos que
ocasiona van más allá de la reducción del costo del trabajo de
temporada en los invernaderos, los huertos y los vergeles.
En Alemania, las pocilgas industriales, los mataderos y sus
talleres de corte ya funcionan cada vez más con mano de obra polaca,
rumana o búlgara. La ausencia de salario mínimo en las regiones
autónomas de nuestro vecino de allende el Rhin, facilita este
llamado a la mano de obra extranjera relegada con contratos
precarios renovables para las tareas más difíciles y menos
remuneradas.
Según un estudio publicado el 17 de febrero del 2009 en Francia
por el Instituto Porcino, desde el 2008, más de dos tercios de los
asalariados de la industria de la carne porcina en Alemania eran
trabajadores de países de Europa central enviados por los
suministradores de servicios. Este estudio señalaba que el costo de
la mano de obra era de siete euros la hora en las industrias
alemanas de corte, frente a 15 euros para los nacionales y 20 euros
en Francia. El estudio añadía al respecto: "Se estima que esta
situación se tradujo en una ventaja de costo de la mano de obra de
cinco céntimos por kilogramo procesado en el matadero y corte. Los
mataderos alemanes experimentan un crecimiento considerable en estos
últimos años (¼ ). Este sistema está
atrayendo a varios países europeos como Irlanda o el Reino Unido. Se
estima que España goza de una ventaja del mismo orden. Dinamarca,
Alemania y España también tienen más facilidades para contratar a la
mano de obra extranjera en la ganadería".
Al no poder desplazar ciertas producciones agrícolas con la misma
facilidad que las de las actividades industriales y de servicios,
Europa desplaza a los trabajadores para reducir aún más la parte de
los salarios en el valor añadido.