Dos
días antes de que Raúl Paz escribiera otra de las páginas del
concierto Escuelas contra huracanes, el pasado viernes en el
teatro Karl Marx, el famoso músico francés y ex campeón mundial de
tenis, Yannick Noah afirmó a Granma que él confiaba
plenamente que el arte no solo puede contribuir a hacer del mundo un
lugar mejor, sino que tiene todas las cualidades para transformarlo
completamente.
Una idea que gravitó en la fuerte alianza establecida por la
alineación multicultural de músicos, que se reunieron para
protagonizar la segunda edición de este proyecto auspiciado por la
UNICEF, y encaminado a recaudar fondos para los centros escolares
cubanos afectados por el paso de los meteoros del 2008. El
espectáculo coincidió con el aniversario 20 de la Convención sobre
los Derechos del Niño y convocó a una parte de la crème de la
crème de la canción francesa, como el propio Noah, Mc Solaar,
Florent Pagny y Jehro, a los cubanos Ernán López Nussa, X Alfonso y,
por supuesto, Raúl Paz, junto al ex vocalista de la popular banda
Ketama, Antonio Carmona.
El encargado de desatar la revolución musical de Paz fue el
jazzista Ernán López Nussa. Vestido de riguroso negro y con una
precisión que quitó el aliento, el autor de Habana report
tradujo al lenguaje musical una serie de desgarradoras imágenes
proyectadas por una pantalla ubicada detrás del escenario. El video
mostró la cara de la devastación dejada por los huracanes, y las
vivencias de personas que se convirtieron en héroes de sus propias
vidas al enfrentar las secuelas de esos "monstruos" grandes que
pisaron fuerte sobre suelo cubano.
Un testimonio audiovisual anticipó la llegada de Florent Pagny,
quien ofreció una demoledora demostración de nervio musical, y se
entregó a canciones que denotan que se ha convertido en un buen
observador del corazón humano, desde C'est comme ça
(compuesta para él por Raúl Paz) hasta Amar y amar. El
"momento Pagny" llegó cuando este cantante ofreció una soberbia
interpretación de Caruso como si estuviera conectado a un
voltaje totalmente desconocido. El viraje al mundo de la cultura
urbana parisina vino de la mano del explosivo Mc Solaar. Este
maestro de ceremonias se parapetó detrás de las trincheras del hip
hop, uno de los fenómenos representativos de la Francia
pluricultural, desde donde lanzó las rimas filosas y contagiosas de
Hasta la vista, Clic Clic y Da Vinci Claude.
Antonio Carmona, luego de su última visita a la Isla a la cabeza
de la popular banda española Ketama, regresó ahora para estrenar su
exitosa carrera como solista y confirmó, con la interpretación de
Vengo venenoso y Para que tú no llores, que el flamenco
sigue siendo la razón de su vida.
Raúl Paz tomó el relevo y revalidó su conexión con sus seguidores
más fieles al echar mano a Revolución y Mama, dos de
sus piezas de mayor pegada, que abrieron la puerta a Jhero, otra de
las figuras del plantel francés, quien dio vida a sus canciones
Continuando y Everything, en las que la influencia de la
chanson francesa, el reggae y la calidez de los ritmos
africanos se asoman sin disimulo.
Y África no fue un tema menor en el concierto. El show,
efectivamente, tocó el techo creativo cuando el músico galo de padre
camerunés, Yannick Noah, desplegó con pasión el exuberante legado
rítmico de la música africana. Seguidamente X descargó la artillería
sonora de Revoluxion y Habaneando, dos temas que
demostraron que este músico sigue viviendo una eterna luna de miel
con su legión de incondicionales. Clandestino, uno de los
himnos de Manu Chao, sirvió de cierre colectivo a este concierto con
el que Raúl Paz continuó rindiendo honores a su apellido.