Festejar un año más, derecho ganado

Anneris Ivette Leyva

Para un joven interesado desde edades tempranas por lo jurídico, con tradición militar en la familia y simpatías por una vida disciplinada, como el actual cadete de cuarto año Alfredo Ceballo Cortizo, estaba claro que no había mejor opción que la Escuela Militar Superior Comandante Arides Estévez Sánchez. Sin embargo, quisimos confirmar la raíz de sus motivaciones hacia un perfil de tanto sacrificio.

Foto: Raúl LópezUberlinda y Alfredo no escatiman esfuerzos para honrar el ejemplo de Arides Estévez Sánchez, mártir cubano caído en Angola.

"Siempre me incliné por las Ciencias Sociales, el Derecho entre ellas, y aquí he encontrado mucha correspondencia con la idea que traía. Elegí ejercerlo dentro de lo militar por varias razones; me atrae la integralidad de la formación recibida, que abarca lo político, artístico y humano."

Para el joven cadete de cuarto año, secretario general del comité de la UJC de su escuela, no es menos importante el reconocimiento social que recibe al estarse formando como jurista de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR). "Mis amigos del barrio ven en mí un referente, —comenta—; cuando tienen alguna duda, incluso sobre un tema de actualidad nacional o internacional, vienen a preguntarme. Es cierto, para quien escoge este futuro el sacrificio no es poco, pero todo sueño demanda esfuerzos, no solo en lo militar".

Justos en la exigencia

La corrección en los modales de Alfredo, tan adolecida en otros espacios sociales, no es rareza en el plantel. Los cadetes de la Escuela Militar Superior Comandante Arides Estévez Sánchez se forman como oficiales y juristas (con un programa de estudios un poco más intenso que el de las facultades regulares), pero también como ciudadanos íntegros en lo que a cultura artística, política y cívica se refiere.

Además, no les basta decir yo quiero y exhibir un buen escalafón para acceder a ella. Los estudiantes de preuniversitario interesados en continuar sus estudios allí deben reunir determinados requisitos, como los de óptimas condiciones físicas y sólida formación ideológica.

En correspondencia, una de las mayores preocupaciones de la dirección del centro es seguir elevando la calidad de un claustro ya de excelencia. El teniente coronel Justo N. Brito Díaz, profesor consultante, ha sido uno de sus baluartes desde que fue inaugurada la instalación, el 18 de noviembre de 1983.

Entre las satisfacciones experimentadas durante estos años, pondera el reconocimiento de la llamada universidad del Derecho de las FAR como área autorizada para la formación de doctores, entre los cuales ya puede enumerarse una veintena.

No solo oficiales integran el profesorado de esta escuela. Existen también educadores civiles que, como María Caridad Olivares Hernández, han entregado su vida profesional al magisterio y a las FAR.

"Me gusta estar donde reinan el orden y la disciplina. Además, el trabajo con el estudiante que ya eligió un camino en la vida garantiza poder educarlo con mayor plenitud, aunque no más fácilmente. Los estudiantes de las escuelas militares, al haber sido seleccionados por sus características comportamentales y vocacionales, exigen una elevada preparación pedagógica y psicológica de parte del profesor."

Espacios defendidos... y ganados

El recuerdo de Vilma Espín, afanada en hacer más presente el sector femenino allí donde la patria requiere de todos sus hijos, aflora entre los profesores fundadores de esta institución docente de nivel superior, cuando tienen delante a cadetes como Uberlinda Lescaille Fernández.

A punto de licenciarse en un perfil que apenas incorporaba mujeres a sus primeras matrículas, la joven asegura haber optado por la carrera ideal. Ni siquiera las pocas oportunidades que tiene de visitar a su familia en Guantánamo le han hecho cambiar de opinión. Casi todo el tiempo realiza vida de unidad pero no está inconforme, las condiciones de vida son buenas y los fines de semana puede disfrutar de las opciones recreativas de la capital.

"Elegir este camino —comenta— implica desarrollar capacidades personales para soportar el rigor, pero también hace falta mucha vocación; en los momentos difíciles es la voluntad individual la que te impulsa. Existe una frase de nuestro General de Ejército Raúl Castro Ruz con la cual me identifico: ser militar no es un medio de vida sino un sentido de la vida.

"Tal definición alude a un modo de ser responsable, organizado, de entrega y reconocimiento social. Quienes se encuentren en edad de definir su futuro deben tenerlo en cuenta".

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Cultura | Deportes | Cuba en el mundo |
| Opinión Gráfica | Ciencia y Tecnología | Consulta Médica | Cartas | Especiales |

SubirSubir