El Fondo de Población de Naciones Unidas advirtió que las mujeres
pobres de los países pobres están entre las víctimas que más duro
reciben el impacto del cambio climático.
Ese fenómeno golpea con mayor fuerza sobre las personas más
pobres y vulnerables del mundo, la mayoría de ellas mujeres, afirma
la agencia de la ONU en su informe anual sobre el estado de la
población en el mundo.
El documento explica que esas personas de escasos recursos
dependen en gran medida de la agricultura para su subsistencia, por
lo que padecen hambre por las sequías, las lluvias impredecibles y
los huracanes de inusitada fuerza.
Al insistir en la situación de las mujeres pobres, el estudio
señala que se trata del segmento poblacional que con más fuerza
recibe las consecuencias del cambio climático, a pesar de que es el
grupo que menos contribuye al deterioro del clima.
En el informe, Thoraya Ahmed Obaid, director ejecutivo del Fondo
de Población, apuntó que no se puede relegar al papel de víctimas a
los tres mil 400 millones de mujeres y niñas del planeta, cuando la
posibilidad de una catástrofe climática está en el horizonte.
El documento divulgado este miércoles aquí se refiere a
investigaciones según las cuales las féminas son más factibles de
morir que los hombres en caso de desastres naturales.
Y esa proporción es más pronunciada cuando los ingresos son
menores y las diferencias de estatus más altas entre las primeras y
los segundos, subraya.
El informe propone varías líneas de acción contra el cambio
climático a través de políticas, programas y tratados que tengan en
cuenta las necesidades, derechos y potencialidades de las mujeres.
Asimismo, destaca que la inversión en mujeres y niñas, en
especial en materia de salud y educación, estimula el desarrollo
económico, reduce la pobreza y beneficia al medio ambiente.
En ese sentido, explica que las niñas con una mayor educación
tienden a ser mujeres con familias menos numerosas y más saludables
gracias al acceso a servicios de salud reproductiva y planificación
familiar, entre otros.
Todo eso deriva en índices de fertilidad más reducidos, que en el
largo plazo ayudan a disminuir el crecimiento de las emisiones de
gases de efecto invernadero, concluye.