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La activista indígena peruana Julia Marlene Conocjhul dijo que la
Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América (ALBA) es una
gran oportunidad para el desarrollo y la solución de los problemas
del hambre en la región.
En diálogo con Prensa Latina, la representante de la
Confederación Nacional de Agricultores (CNA) que participó en el
Foro de la Sociedad Civil sobre Seguridad Alimentaria, calificó al
ALBA de iniciativa esperanzadora.
La comunidad indígena valora mucho a los Gobiernos progresistas
de Latinoamérica que como el de Bolivia han logrado espacio a
nuestros hermanos, algo que lamentablemente no ocurre en el Perú,
subrayó.
Se nos priva el derecho de acercarnos al ALBA, nos quieren
quebrar la voz y nos dicen que se trata de una asociación de
terroristas, cuando sabemos que es la puerta del progreso real,
indicó.
Conocjhul que se excusó por no dominar completamente el idioma
español y si con orgullo el quechua, añadió que la oportunidad del
ALBA es la necesitada por los desposeídos, los pobres y los indios
expulsados de las tierras de sus ancestros.
La delegada de las organizaciones campesinas peruanas al evento
paralelo a la Cumbre sobre Seguridad Alimentaria de la FAO que
termina este miércoles, subrayó que en el tema de la hambruna las
comunidades indígenas son las más sufridas en su país.
Queremos vivir en paz y armonía con todos, no entendemos de las
razones de las guerras ni de los que usan los alimentos para
presiones políticas. No estamos pidiendo auxilio, ni somos un adorno
para los momentos de elecciones, apostilló.
Igualmente denunció a las trasnacionales y empresas privadas
favorecidas por numerosos Gobiernos en detrimento de la tierra y de
la actividad agrícola de los pequeños productores.
Nos desilusiona la falta de compromisos más concretos en la
Cumbre de la FAO, pero es cierto que no podemos rendirnos y es muy
importante luchar y luchar hasta el día en que nadie muera de hambre
en el mundo, concluyó.