En esta última instalación comenzará hoy miércoles el ciclo
irlandés con la proyección a las 5:00 p.m. del largometraje Reyes,
de Tom Collins, y a las 8:00 p.m. de The front line, de David
Gleason; la primera, una mirada a la memoria de una generación que
emigró a Inglaterra; la segunda, aguda narración acerca de los
conflictos padecidos por un inmigrante africano en Dublin.
Recomendable será asistir a la tanda de apertura de esta jornada
que se extenderá hasta el viernes 20, puesto que Reyes estará
precedida por el documental Dando en la tecla (88 strings
attached), de Elizabeth C. Jones, sobre la colaboración de
amigos irlandeses en la rehabilitación de pianos para la enseñanza
artística en Cuba.
El domingo 22 quedará inaugurada la muestra colombiana en la sala
Chaplin, donde se proyectará El ángel del acordeón (2007), de
María Camila Lizarazo, que narra los trabajos y los días de un niño
de la costa atlántica empeñado en convertirse en el mejor intérprete
del instrumento y un inspirado compositor. La película podrá ser
vista también el lunes 23 a las 5:00 p.m.
En el envío sobresale Perro come perro (2007), ópera prima
de Carlos Moreno (martes 24, 8:00 p.m. y miércoles 25, 5:00 p.m.),
premiada en los festivales de Guadalajara (México) y Gramado
(Brasil). La crítica coincide en valorar el dominio del realizador
en reflejar las tensiones de dos sicarios contratados para un
trabajo sucio que les depara una encerrona.
Sobre la cinta, el director ha dicho: "El público colombiano hoy
tiene un nuevo cine que es como tener un espejo enorme, después de
haber tenido uno que a duras penas le permitía verse el rostro.
Algunas verdades duelen, como verse los nuevos pero ineludibles
defectos. Estoy casi seguro que la suma de la totalidad de las
películas colombianas no da un resultado de violencia o temas
sociales, como se comenta peregrinamente. Es un complejo que
sufrimos, una tendencia y una política, por cierto muy de moda, a
ocultarnos y no escuchar lo que ocurre a solo unos centímetros de
nuestra cercada vida. Perro come perro no se circunscribe a
un género violento, sino a un género que no es cómodo".