Sin planificación física no hay futuro

Lianet Arias Sosa

Para determinar dónde quedará ubicado un hospital, una fábrica, un cementerio o un basurero, se requieren estudios. El encargado de autorizar la factibilidad de cualquiera de estos proyectos resulta el Instituto de Planificación Física (IPF). Desde allí sus trabajadores laboran para ordenar el territorio nacional, en lo rural y lo urbano, a partir de las políticas del Gobierno.

Foto: Ahmed VelázquezEn el IPF trabajan para ordenar el territorio nacional, en lo rural y lo urbano, a partir de las políticas del Gobierno.

Creado en 1960, el Instituto fue pieza clave desde el principio de la Revolución. De acuerdo con José Antonio Perdomo, asesor del presidente del IPF, las leyes de reforma agraria pusieron en manos del Estado el 70% de las tierras agrícolas del país. Era imprescindible organizar toda la producción agropecuaria.

En aquellos años occidente reunía prácticamente el mayor nivel de industrialización. El ordenamiento territorial tuvo, desde entonces, el objetivo de encauzar el desarrollo equilibrado del país.

"La política de la Revolución ha sido lograr, a partir de las potencialidades de cada territorio, que llegue la fuente de empleo a toda la nación, así como la diversificación de la industria y la producción agropecuaria en dependencia de las características de los territorios. Entonces, el país va decidiendo inversiones que nosotros tenemos la misión de ubicar", indica Graciel Rodríguez, presidente del IPF.

Los planes de ordenamiento territorial y urbano son concebidos para el mediano y largo plazos. Los planificadores físicos pueden proyectar cómo será una ciudad, digamos, de aquí a 20 años. En la medida que se disponga de los recursos para invertir, el tiempo podrá o no cumplirse. "Con las limitaciones de hoy, eso tiene dificultades; pero de todas maneras la ciudad está diseñada y se va instrumentando por etapas", aclara Rodríguez.

En cuanto a los servicios, existen indicadores y normas. El IPF posee la facultad de establecer cuántos habitantes tendrá una urbe. De ese número, por ejemplo, depende la cantidad de camas del hospital a construir o la posibilidad de contar con una universidad.

CONTRATIEMPOS Y VENTAJAS

Hoy los especialistas del IPF provienen de las más diversas ramas: hay arquitectos, economistas, ingenieros civiles, hidráulicos, eléctricos, sociólogos, geógrafos... Tienen la posibilidad, a su vez, de contar con profesionales de otros institutos, centros de investigación u organismos rectores. Del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente se nutren para determinar, por ejemplo, si un área carece de contaminantes y es posible levantar allí un asentamiento poblacional. El Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos proveería, en tal caso, las instalaciones para abastecer de agua el asentamiento.

Foto: Yaimí RaveloPlanificación Física aúna las voluntades para erigir una fábrica, destinar un espacio rural a un cultivo específico o construir viviendas.

Es así como Planificación Física aúna las voluntades para erigir una fábrica, destinar un espacio rural a un cultivo específico o construir viviendas.

Sin embargo, la fuerza técnica que actualmente labora asciende a 2 674 trabajadores; de ellos, solo 786 son profesionales: el resto es técnico de nivel medio en diversas disciplinas. Esta resulta, precisamente, una de las debilidades del sistema, señala Rodríguez.

Una de las ventajas, mientras tanto, reside en la integración de dos importantes disciplinas desde el surgimiento del Instituto. Tanto el Ordenamiento Territorial como el Urbanismo —que forma parte del primero, pero tiene especial complejidad— se complementan. En otros países, a veces, se les encuentra separados.

"No se puede analizar una urbe sin evaluar su entorno, indica el presidente de la entidad. La ciudad tiene asentamientos que la circundan y allí vive población que labora en ella, puede que el abasto de agua venga de una presa a varios kilómetros del territorio, o que una vía de carácter nacional sea el enlace principal de la ciudad y tiene que considerarse para poder estructurarla de manera que no interfiera en ese interés nacional".

Foto: Juvenal Balán El ordenamiento territorial tiene el objetivo de encauzar el desarrollo equilibrado del país.

También al Instituto compete velar por que las medidas establecidas se cumplan. Muchas causas motivan hoy una serie de ilegalidades. Existe necesidad de vivienda, hacinamiento, varias generaciones viviendo en una misma casa. Surgen así barrios precarios, sin condiciones de servicios elementales; pero igualmente está "quien no puede tapiar su corredor o su portal y lo cierra; quien no puede hacer una reja al lado y la hace; quien demuele sin permiso", refiere Rodríguez para luego agregar: "Tú sales con una cámara por una ciudad y en una hora traes muchas violaciones. No niego que existen razones, pero tiene que haber respeto a la ley, orden, disciplina". A su vez, algunos dirigentes provinciales o de otras instancias ocupan suelos para beneficio social sin contar previamente con las oficinas del IPF.

Mientras, lograr un mejor desempeño sigue estando entre las prioridades de la instancia. "Nosotros estamos hechos para soñar, irnos delante en el tiempo, proyectarnos al futuro", concluye Anselmo Pagés, vicepresidente del Instituto.

 

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