.— El ministro de
Relaciones Exteriores de Gran Bretaña, David Miliband, ratificó hoy
la disposición de su gobierno a enviar más tropas a Afganistán como
parte de una estrategia colegiada con la OTAN y Estados Unidos.
Miliband afirmó que las fuerzas aliadas deben permanecer en el
país centroasiático, ocupado por la OTAN desde octubre de 2001, para
evitar que los talibanes llenen cualquier vacío, según dijo.
Al intervenir en la Asamblea Parlamentaria del bloque
noratlántico en la ciudad escocesa de Edimburgo, el canciller
británico reconoció la ausencia de una estrategia global para
enfrentar a la insurgencia afgana, la cual asesta un duro golpe a
las tropas extranjeras de ocupación.
Sólo Gran Bretaña registra en lo que va de 2009, 96 soldados
muertos y 234 desde la invasión a esa nación el 7 de octubre de 2001
por las fuerzas bajo el mando de Estados Unidos y la OTAN.
Contrario a la opinión pública británica e incluso a sectores
políticos dentro del gobierno que reclaman el retorno de las tropas
al país, Miliband pidió a los aliados occidentales compartir la
carga en la guerra contra el terrorismo y consideró que la lucha en
Afganistán era el mejor medio para lograrlo.
Estamos dispuestos bajo condiciones adecuadas a aumentar nuestra
contribución a partir de la estrategia acordada, aseveró el
diplomático, en alusión a los 500 militares adicionales que enviará
Reino Unido para ampliar, a pedido de Estados Unidos, la Fuerza
Internacional de Asistencia a la Seguridad.
Con planes de viajar el próximo fin de semana a Kabul, el
canciller descartó tajantemente la propuesta de que Londres debía
retirarse de Afganistán y concentrarse en la seguridad y tareas
antiterroristas en territorio nacional.
Al defender la presencia militar de Reino Unido allí, el primer
ministro Gordon Brown dijo ayer que tal estrategia no afectaría la
salvaguarda del país ni la vida de los británicos.
Londres, según Brown, planea una salida gradual de sus tropas
solo en 2011, condicionada al entrenamiento del ejército y la
policía de ese país.