.— La abogada de
familiares de las víctimas en la masacre de Pando, Mary Carrasco,
anunció hoy que presentará la acusación contra el ex prefecto de ese
departamento boliviano, Leopoldo Fernández, principal implicado en
el hecho.
Sobre Fernández pesan denuncias por delitos de terrorismo,
asociación delictuosa, asesinato, homicidio, lesiones graves y
leves.
Según Carrasco, en la acusación los familiares piden 30 años de
pena sin derecho a indulto contra el ex prefecto acusado por la
muerte de más de una decena de campesinos que fueron emboscados,
torturados y acribillados por paramilitares.
La abogada acusó al ex prefecto de hacerse la víctima sólo para
ganar beneficios políticos y deformar el proceso penal en su contra
por la matanza, ocurrida el 11 de septiembre del 2008.
"En ningún momento el proceso penal que tiene una denuncia será
estropeado, contaminado con palabras o declaraciones que se puedan
decir al calor de promesas electorales", advirtió la jurista.
Tres días después del hecho, Fernández fue retenido y permanece
en la cárcel de San Pedro, en la ciudad de La Paz, acusado de ser el
autor intelectual del ataque a los labriegos, que debían participar
en un acto de apoyo al presidente Evo Morales.
Pese a encarar un proceso judicial, el ex prefecto aceptó
acompañar al candidato presidencial opositor Manfred Reyes Villa,
por Plan Progreso para Bolivia-Convergencia Nacional (PPB-CN), con
vistas a las elecciones generales de diciembre próximo.
Con anterioridad, representantes de organizaciones de derechos
humanos en el Estado andino lamentaron que los autores intelectuales
y materiales de los flagrantes crímenes no hayan sido juzgados aún
debido a conductas protectoras de los abogados de esas personas.
Un informe del Capítulo Boliviano de los Derechos Humanos
Democracia y Desarrollo afirma que esa postura alimenta la impunidad
engarzada en la historia del país y silenciada por los medios de
comunicación.
La masacre de Porvenir se incluye en el mismo contexto de la toma
y saqueo de instituciones públicas, los días 9 y 10 de septiembre de
2008, con la pretensión de derrocar al presidente Evo Morales.