El arriesgado paso de la Organización de Naciones Unidas para la
Agricultura y la Alimentación (FAO) de convocar en poco tiempo otra
cumbre sobre el tema de la hambruna deja de momento un balance
agridulce.
Representantes de los movimientos antiglobalización y las ONGs,
reunidos la víspera en Roma frente a la sede central de la FAO,
fustigaron los magros resultados de la cita de dignatarios y la
ausencia de los países ricos.
La agrupación Oxfam Internacional, que tiene 14 divisiones en el
orbe, apuntó que mil millones de hambrientos aguardan por respuestas
literalmente muriéndose. No se puede aceptar otra noble derrota,
acotó.
Soy optimista por naturaleza y aquí se ha abierto una nueva
oportunidad, aunque ciertamente son promesas que ojalá se cumplan,
admitió el propio Director General de la FAO, Jacques Diouf, quien
subrayó la importancia de seguir en la difícil batalla.
Aunque las críticas llovieron en la primera fecha del encuentro
de tres días que continúa este martes, también se hicieron
reconocimientos a los esfuerzos de la ONU por dar mayor visibilidad
al asunto y relacionarlo al mismo tiempo con el cambio climático.
El jefe de la delegación cubana en la cita de Roma, Ulises
Rosales del Toro, vicepresidente del Consejo de Ministros, valoró el
hecho de que se acepte que los alimentos no deben emplearse como
instrumentos de presión política.
Además se reafirmó la importancia de la cooperación y la
solidaridad, así como la necesidad de abstenerse de adoptar medidas
unilaterales que no sean acordes con el derecho internacional y
pongan en peligro la seguridad alimentaria, agregó.
Sin embargo, al igual que otras personalidades de Brasil, Chile,
Libia y Malawi, Rosales del Toro deploró la ausencia de las naciones
más poderosas del mundo que "ya parecen no tener la valentía de
enfrentarse a los países en vías de desarrollo.
Con lenguaje demasiado diplomático, el texto que ya se había
discutido antes del foro que termina el miércoles aquí, afirma la
determinación de erradicar de forma definitiva el hambre lo antes
posible.
Queda por añadidura, el reto en diciembre de Copenhague, donde
las dudas aumentan en torno a otro tipo de promesas por ahora en el
eter de las ideas.