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Paraguay y Cuba responsabilizaron a los países ricos por la hambruna
en el mundo, al tiempo que exigieron acciones inmediatas para
responder al clamor de más de mil millones de personas.
Durante la segunda jornada de la Cumbre sobre Seguridad
Alimentaria de la FAO, el mandatario paraguayo, Fernando Lugo, y el
vicepresidente del Consejo de Ministros de Cuba, Ulises Rosales del
Toro, remarcaron las causas del problema.
En sus discursos, tanto Lugo como Rosales del Toro siguieron la
tónica de las delegaciones latinoamericanas, sobre todo del
presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, quien dijo ayer que
parecería que el hambre es invisible para ciertos países.
Más directo en sus críticas, Lugo subrayó que se dieron reformas
en políticas agrícolas en Estados Unidos y la Unión Europea, donde
grandes perceptores han lucrado, distorsionado los mercados,
afectando a miles de negocios familiares del Sur que colapsaron.
Hemos visto ( ) como las políticas agrícolas internacionales
basadas en la liberalización sin control de la agricultura, han
convertido a países en desarrollo de exportadores a importadores de
alimentos, precisó.
En el mundo se vive hoy una extraña y dolorosa paradoja, mientras
las grandes compañías productoras y exportadoras de alimentos
incrementan su producción y sus ganancias la cifra de personas que
sufren hambre aumentó dramáticamente, agregó.
Por su parte, el vicepresidente cubano dijo que las estadísticas
de seres humanos hambrientos deberían sonrojar a los representantes
de las sociedades opulentas del Norte, en un mundo que produce dos
veces y media la cantidad suficiente para alimentar a la población.
Los países desarrollados tienen una indiscutible responsabilidad
con el hambre y la desnutrición de tantos millones de personas.
Ellos impusieron la liberalización comercial entre actores
claramente desiguales, argumentó.
Provocaron la ruina de muchos pequeños productores del Sur y
convirtieron en importadores netos de alimentos a territorios que
antes se autoabastecían e incluso exportaban, puntualizó Rosales del
Toro.
El también ministro de Agricultura de la isla caribeña consideró
que la esencia de la crisis radica en la desigual e injusta
distribución de la riqueza a nivel global y en el papel monopólico
de las grandes empresas transnacionales.