Minimizar las pérdidas en la producción, disminuir el tiempo de
bombeo de agua y reutilizar grandes porciones de este recurso,
imprescindible para el lavado final que requiere la arena
beneficiada, son objetivos de los 13 hidrociclones instalados en los
últimos tres años en diferentes canteras.
Tradicionalmente, tras pasar por el clasificador espiral, la
arena limpia se extraía y el lodo (agua con arcilla) salía por el
reboso. Este proceso, aunque sencillo, presenta deficiencias
tecnológicas que atenúan los resultados del proceso, expresó Manuel
Piñeiro, director de cantera del Grupo Empresarial Industrial de la
Construcción (GEICON).
"En el reboso se pierde la fracción más fina de la arena en una
proporción de un 5%. En una planta que produzca 50 000 metros
cúbicos al año, esto representa la pérdida en el reboso de 2 500
metros cúbicos de arena fina, lo cual afecta la curva granulométrica
del producto final", agrega el directivo de GEICON.
La cantera El Purio, ubicada en la provincia de Villa Clara,
dispone de este moderno equipo que —según Lázaro González, director
de desarrollo en el grupo de materiales de la construcción de este
territorio— mitiga muchas de las dificultades que enfrentaban hace
unos años en esta producción.
El nuevo sistema permite reincorporar al proceso de producción
como promedio en cada jornada entre el 70 y 80% del agua que se
emplea, otra ventaja por cuanto disminuye el consumo energético por
concepto de bombeo", asegura Lázaro González.