Ese elemento natural destacado, que traza los límites entre los
municipios de Baracoa y de Maisí, por el noreste, constituye uno de
los sitios más hermosos de la geografía cubana y de mayor
biodiversidad y endemismo.
En sus 8,7 kilómetros de extensión se registran más de 60
especies de aves, cuatro de las cinco subespecies de la polimita
picta y nueve de anfibios, de ellas ocho endémicas.
Sus bosques constituyen refugio permanente del cocosí (artrópodo
conocido también como mil pies o mancaperro) y de reptiles como el
jubo cubano, y el lagarto verde (Anolis baracoae) que, como su
nombre lo indica, es endémico de Baracoa.
Su tesoro florístico, liderado por un centenar de tipos de
helechos, lo enriquecen también árboles diversos como el ocuje,
guáramo, najesí, cagüairán, ayúa, júcaro, jagüey, cupey, cocotero y
la palma Roystonea, la cual es típica de la zona y objeto de
monitoreo para su posterior fomento.
Una de las labores más importantes emprendidas en el Cañón del
Yumurí es el restablecimiento y protección de sus bosques, afectados
por el huracán Ike y otros fenómenos climatológicos.
Ike derribó allí más de 1 000 árboles, los cuales se han repuesto
con nuevas plantaciones, sobre todo de ocuje y najesí. Con
participación comunitaria solo en la intrincada zona de Belete,
donde está enclavada una estación ecológica rústica de la Unidad de
Flora y Fauna, se han plantado dos hectáreas, aseguraron a Granma
Jorge Díaz Romero y Miguel Suárez Núñez, especialistas de
conservación de la referida entidad.
En Belete, agregaron, viven dos trabajadores nuestros: los
hermanos Romairis y Amauri Durán Domínguez, quienes llevan la voz
cantante en la creación y fomento del micro vivero donde se
desarrollan la mayoría de las posturas empleadas en la reforestación
del Cañón de Yumurí.
Los cañones fluviales constituyen accidentes geográficos
provocados por un río que a través de un proceso de epigénesis
excava en terrenos sedimentarios una profunda hendidura de paredes
casi verticales. Son una especie de desfiladero ensanchado por la
larga actuación de los procesos de erosión fluvial.
El Cañón del Yumurí, con paredes de unos 200 metros de altura, y
altos valores paisajísticos, es sitio preferido por buena parte de
los turistas extranjeros y nacionales que visitan a Baracoa.