Protegen valores naturales del Cañón del Yumurí

Jorge Luis Merencio Cautín

GUANTÁNAMO.— Trabajadores de la Unidad de Flora y Fauna en Baracoa, apoyados por el Fondo Nacional de Desarrollo Forestal (FONADEF), el Centro Oriental de Ecosistemas y Biodiversidad (BIOECO) e investigadores de la Universidad de Oriente, entre otras prestigiosas instituciones, laboran en la aplicación de numerosos proyectos para la conservación del Cañón del Yumurí.

Foto del autorRomairis muestra el desarrollo del ocuje en un área reforestada del Cañón.

Ese elemento natural destacado, que traza los límites entre los municipios de Baracoa y de Maisí, por el noreste, constituye uno de los sitios más hermosos de la geografía cubana y de mayor biodiversidad y endemismo.

En sus 8,7 kilómetros de extensión se registran más de 60 especies de aves, cuatro de las cinco subespecies de la polimita picta y nueve de anfibios, de ellas ocho endémicas.

Sus bosques constituyen refugio permanente del cocosí (artrópodo conocido también como mil pies o mancaperro) y de reptiles como el jubo cubano, y el lagarto verde (Anolis baracoae) que, como su nombre lo indica, es endémico de Baracoa.

Su tesoro florístico, liderado por un centenar de tipos de helechos, lo enriquecen también árboles diversos como el ocuje, guáramo, najesí, cagüairán, ayúa, júcaro, jagüey, cupey, cocotero y la palma Roystonea, la cual es típica de la zona y objeto de monitoreo para su posterior fomento.

Una de las labores más importantes emprendidas en el Cañón del Yumurí es el restablecimiento y protección de sus bosques, afectados por el huracán Ike y otros fenómenos climatológicos.

Ike derribó allí más de 1 000 árboles, los cuales se han repuesto con nuevas plantaciones, sobre todo de ocuje y najesí. Con participación comunitaria solo en la intrincada zona de Belete, donde está enclavada una estación ecológica rústica de la Unidad de Flora y Fauna, se han plantado dos hectáreas, aseguraron a Granma Jorge Díaz Romero y Miguel Suárez Núñez, especialistas de conservación de la referida entidad.

En Belete, agregaron, viven dos trabajadores nuestros: los hermanos Romairis y Amauri Durán Domínguez, quienes llevan la voz cantante en la creación y fomento del micro vivero donde se desarrollan la mayoría de las posturas empleadas en la reforestación del Cañón de Yumurí.

Los cañones fluviales constituyen accidentes geográficos provocados por un río que a través de un proceso de epigénesis excava en terrenos sedimentarios una profunda hendidura de paredes casi verticales. Son una especie de desfiladero ensanchado por la larga actuación de los procesos de erosión fluvial.

El Cañón del Yumurí, con paredes de unos 200 metros de altura, y altos valores paisajísticos, es sitio preferido por buena parte de los turistas extranjeros y nacionales que visitan a Baracoa.

 

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