Con
llamativo nombre: Huelga de hambre contra el hambre, y como reflejo
de una cruel realidad, la FAO ha convocado al ayuno este sábado y
domingo para llamar la atención mundial ante la situación de
hambruna que viven más de 1 000 millones de personas.
Tal convocatoria tiene que ver con la próxima Cumbre sobre
Seguridad Alimentaria, que se celebrará la semana entrante en Roma,
y donde se espera la asistencia de más de 60 jefes de Estado y de
Gobierno en un debate que tendrá como centro la adopción de medidas
que contribuyan a poner fin a esta crítica situación.
El mundo —entre guerras, crisis, clima y enfermedades— parece
haberse olvidado del primer capítulo de los Objetivos del Milenio
acordado en 1996: la reducción de la pobreza extrema y del hambre a
la mitad para el 2015.
Uno de los principales obstáculos para acceder a la comida es el
aumento de los costos de los alimentos, que superó el 50% entre el
2003 y el 2008. El alza del precio del petróleo, el dedicar grandes
cantidades de tierra a producir biocombustibles y, por último, la
actual crisis mundial, parecen haber dado al traste con tal promesa.
Un informe de Naciones Unidas señala que al menos 2 000 millones
de personas viven bajo el umbral de la pobreza, mientras las cifras
del hambre por áreas geográficas reflejan que en Asia hay 642
millones de personas desnutridas; en África subsahariana 245
millones; en África del Norte y Oriente Medio 42 millones; y en los
países desarrollados alrededor de 15 millones.
En el caso de Latinoamérica, lo peor de todo es que lejos de
disminuir, el número de hambrientos subió en el año 2008 a 47
millones y en el presente 2009 se ha elevado a 53 millones.
Por todo ello, la huelga de hambre contra el hambre convocada por
la FAO para este fin de semana debe ser una alarma para sensibilizar
a la comunidad internacional con tan caótica situación.