Con
un concierto de excelencia en el teatro Amadeo Roldán, de La Habana,
la Orquesta Sinfónica de Venezuela (OSV) inició este jueves su
segunda gira del año por Cuba.
La velada comenzó con una verdadera ola sonora que envolvió a los
presentes, la Obertura 1812 del compositor ruso Piotr
Tchaikovsky y en la cual los venezolanos se hicieron acompañar por
músicos de la Sinfónica Nacional de Cuba y estudiantes de
conservatorios habaneros.
Angelo Pagliuca, director de la OSV. escogió un programa
impactante que siguió con Sensemayá, del mexicano Silvestre
Revueltas, e inspirada en un poema del cubano Nicolás Guillén.
La segunda parte del concierto fue un regalo con la apasionada
música del profundo llano venezolano. Sin duda que esta fiesta de la
integración cultural es ideal para celebrar los 80 años de la
orquesta visitante y los 50 de su anfitriona cubana, a la que estará
dedicada hoy la segunda presentación en el mismo escenario.