A
pocos días de cumplir 110 años, conservas una vitalidad pasmosa
propia de esa juventud inmarcesible que te permite estar a la vez en
todas las universidades del país. La misma energía de esa edad con
que protagonizaste, junto a otros intelectuales, aquella protesta
memorable que va bien con quienes no pueden aceptar negociaciones
con su patria.
Un festival del libro y la lectura están celebrando por segunda
vez los universitarios cubanos y en este eres el invitado de honor.
Con él quieren ellos saludar el 87 aniversario de la FEU y el 9º
congreso, próximo a realizarse, de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC).
Ni FEU ni UJC te son ajenos. Más que tópicos tocantes a ti son tú
mismo, porque tanto en las páginas gloriosas de la Universidad como
en la génesis de la organización comunista está tu espíritu
resistente al reposo.
Fue escogida La pupila insomne, poemario donde aparece
gran parte de tu obra poética, para dar inicio a la fiesta. Nada más
justo, en tiempos en que el mundo necesita tanto de las bondades y
fortalezas de la poesía, que tu obra para estrenar este festival del
libro; nada mejor que hallarte, en tu lírico interior, desde donde
aprendiste a rimar patria y poesía con perfecta rima consonante.
Acertaba Raúl Roa, quien prologó a la altura de tu obra el manojo
de poemas, cuando consideró que no debíamos escatimar traer de nuevo
y todas las veces que fuera necesario, tus versos y tu vida, que son
ejemplo de senderos por donde debe transitar la juventud. La editora
abril ha tenido a bien publicar esta nueva edición de La
pupila... que cuenta, entre otros méritos con un extraordinario
contenido artístico y humano.
A esta fiesta de los libros, imprescindibles herramientas para
construir y acabar la obra de las revoluciones, vendrán todos. Bajo
la cálida mirada de tu pupila despierta acaecerán en el evento
encuentros con el cine, la literatura, la música. Y al concluir cada
jornada, cuando todos se hayan marchado con el alma satisfecha en
busca del descanso placentero que propicia una jornada feliz,
hallarás tú el descanso que en ti solo es posible concebir con el
párpado abierto.