Igual premonición tuvo el camionero Eduardo Rivero Muñoz
(Charanga), también iniciador del trasvase, a quien encontré frente
al volante de un camión chino Howo Sinotruk, en sustitución del
viejo Kamaz, con el que estuvo varios años en el canal, y con el
cual, por uno de esos deslices, una vez rodó sin daño alguno hasta
el fondo, de lo que en su momento se consideró sería el mayor río
artificial de Cuba.
Sin embargo, el ingeniero Julio Wong Ramos, haciendo gala de esa
calma, característica de las personas de ojos rasgados, me respondió
siempre: "Tranquilo, periodista, volveremos al canal".
Y en efecto, hace unos días, como en aquellas jornadas iniciales,
me vi envuelto entre camiones, buldózeres, motoniveladoras,
cargadores¼ ., pertenecientes a la
brigada No.1 del experimentado contingente Simón Reyes (ECOING-27),
el mismo que inició la obra hace varios lustros.
A pleno sol, intercambié con Arnaldo, Rolando, Eduardo, Alberto,
José, Albertico, el chino Wong, y con María Josefa Martínez (Fefa),
quien lleva las riendas del contingente.
Mientras hablaba con ella, intervino Arnaldo, quien rememoró
aquellas jornadas de trabajo y amor: "Yo no lo creía, pero aquí
estamos de nuevo. Hasta el barco, allá en La Habana, tuvimos que ir
a buscar los equipos. Lo hicimos con gusto. Sabíamos que era cierto
de que volveríamos al canal".
Otra experiencia en su vida, tan pródiga que en el tiempo que
estuvo alejado del canal siguió con su equipo y contribuyó en la
construcción de importantes obras en el aeropuerto Jardines del Rey,
en Cayo Coco; la Universidad de Ciencias Informáticas y la
circunvalación de la ciudad de Bayamo, entre otras.
Pero ninguna como esta, asegura. Desbrozamos la franja a ambos
lados del canal. Terminamos más de 10 kilómetros, pero me preocupa
que el marabú viene pisándonos los talones. Sería bueno incrementar
las labores de mantenimiento, dice mientras acelera el equipo.
Rolando Rodríguez Pérez, el recibidor de la brigada, es el
encargado de contar los viajes de cada chofer: "El ciclo de tiro
está a más de seis kilómetros. Cada uno da 22 o 23 viajes. Los que
más tiran son Charanga, Pelusa, Pedro Perico y José Calderón".
Un hombre importante allí es José Guedes García, técnico
hidráulico, quien, debido a sus conocimientos, participó en el
levantamiento topográfico de la obra, y conoce al detalle los
volúmenes de tierra a mover en la excavación y los rellenos, a la
vez que vela por la calidad del trabajo y verifica que sus cálculos
se correspondan con la realidad para evitar sobregastos.
María Josefa comenta que su brigada se estrenó con los trabajos
de rectificación del cauce del Arroyo Naranjo, en territorio de la
provincia de Sancti Spíritus, donde sus hombres debieron retirar
malezas y otros desechos, en la limpia de lo que en aquellos días, a
causa de las lluvias, dejó de ser un inofensivo arroyo para
convertirse en un revuelto río.
"Solo allí, afirma, mis compañeros de faenas movieron unos 400
000 metros cúbicos de tierra, limpiaron y desbrozaron tres
kilómetros de caminos adyacentes y más de cinco hacia el sur de un
puente-canal existente en la zona."
El ingeniero Julio Wong Ramos, especialista en obras hidráulicas,
precisó que el canal Zaza-Ciego, también llamado Centro-Este, tiene
revestidos con lozas 36 kilómetros, desde el Sur del Jíbaro hasta la
Ofelia, comunidad agrícola del municipio avileño de Venezuela.
En esta etapa, explicó, a la vez que se labore en la limpieza,
rehíncho (compactación del suelo) y alistamiento de los canales de
drenajes aledaños, se trabajará en el sellaje de varios tramos en
los que las pérdidas de agua superan el 35%. Para el primer semestre
del próximo año está prevista la impermeabilización de algunas zonas
con riesgos de salideros, acciones que posibilitarán elevar la
eficiencia por encima del 80%.
En los momentos de intensas sequías, en los años 2004, 2005 y
2006, el país se vio obligado a llevar el agua hasta en trenes para
garantizar el líquido a 3,5 millones de personas, de ahí el valor
estratégico de culminar obras como estas. Los trasvases cubrirán
casi la mitad del país, y ayudarán a lograr una voluntad hidráulica
sustentable y racional que evite el despilfarro, y se aproveche para
incrementar la producción agrícola.