El Zaza-Ciego vuelve a su cauce

Luego de 20 años, fuerzas del contingente avileño Simón Reyes regresan a los trabajos en una de las obras hidráulicas más importantes del país

Ortelio González

MAJAGUA, Ciego de Ávila.— Los rumores no siempre se convierten en realidad. Tal vez por esa razón cuando Arnaldo Gómez Jiménez, el buldocero de mil batallas, oyó decir que volverían al canal Zaza-Ciego de Ávila, el pecho se le ensanchó, pero, lo confiesa, jamás imaginó que aquella obra, paralizada desde finales de los años 80, volvería a empinarse sobre los tropiezos y limitaciones.

 Foto del autorArnaldo volvió a la obra de su vida.

Igual premonición tuvo el camionero Eduardo Rivero Muñoz (Charanga), también iniciador del trasvase, a quien encontré frente al volante de un camión chino Howo Sinotruk, en sustitución del viejo Kamaz, con el que estuvo varios años en el canal, y con el cual, por uno de esos deslices, una vez rodó sin daño alguno hasta el fondo, de lo que en su momento se consideró sería el mayor río artificial de Cuba.

Sin embargo, el ingeniero Julio Wong Ramos, haciendo gala de esa calma, característica de las personas de ojos rasgados, me respondió siempre: "Tranquilo, periodista, volveremos al canal".

Y en efecto, hace unos días, como en aquellas jornadas iniciales, me vi envuelto entre camiones, buldózeres, motoniveladoras, cargadores¼ ., pertenecientes a la brigada No.1 del experimentado contingente Simón Reyes (ECOING-27), el mismo que inició la obra hace varios lustros.

A pleno sol, intercambié con Arnaldo, Rolando, Eduardo, Alberto, José, Albertico, el chino Wong, y con María Josefa Martínez (Fefa), quien lleva las riendas del contingente.

Mientras hablaba con ella, intervino Arnaldo, quien rememoró aquellas jornadas de trabajo y amor: "Yo no lo creía, pero aquí estamos de nuevo. Hasta el barco, allá en La Habana, tuvimos que ir a buscar los equipos. Lo hicimos con gusto. Sabíamos que era cierto de que volveríamos al canal".

Otra experiencia en su vida, tan pródiga que en el tiempo que estuvo alejado del canal siguió con su equipo y contribuyó en la construcción de importantes obras en el aeropuerto Jardines del Rey, en Cayo Coco; la Universidad de Ciencias Informáticas y la circunvalación de la ciudad de Bayamo, entre otras.

Pero ninguna como esta, asegura. Desbrozamos la franja a ambos lados del canal. Terminamos más de 10 kilómetros, pero me preocupa que el marabú viene pisándonos los talones. Sería bueno incrementar las labores de mantenimiento, dice mientras acelera el equipo.

Rolando Rodríguez Pérez, el recibidor de la brigada, es el encargado de contar los viajes de cada chofer: "El ciclo de tiro está a más de seis kilómetros. Cada uno da 22 o 23 viajes. Los que más tiran son Charanga, Pelusa, Pedro Perico y José Calderón".

Un hombre importante allí es José Guedes García, técnico hidráulico, quien, debido a sus conocimientos, participó en el levantamiento topográfico de la obra, y conoce al detalle los volúmenes de tierra a mover en la excavación y los rellenos, a la vez que vela por la calidad del trabajo y verifica que sus cálculos se correspondan con la realidad para evitar sobregastos.

María Josefa comenta que su brigada se estrenó con los trabajos de rectificación del cauce del Arroyo Naranjo, en territorio de la provincia de Sancti Spíritus, donde sus hombres debieron retirar malezas y otros desechos, en la limpia de lo que en aquellos días, a causa de las lluvias, dejó de ser un inofensivo arroyo para convertirse en un revuelto río.

"Solo allí, afirma, mis compañeros de faenas movieron unos 400 000 metros cúbicos de tierra, limpiaron y desbrozaron tres kilómetros de caminos adyacentes y más de cinco hacia el sur de un puente-canal existente en la zona."

El ingeniero Julio Wong Ramos, especialista en obras hidráulicas, precisó que el canal Zaza-Ciego, también llamado Centro-Este, tiene revestidos con lozas 36 kilómetros, desde el Sur del Jíbaro hasta la Ofelia, comunidad agrícola del municipio avileño de Venezuela.

En esta etapa, explicó, a la vez que se labore en la limpieza, rehíncho (compactación del suelo) y alistamiento de los canales de drenajes aledaños, se trabajará en el sellaje de varios tramos en los que las pérdidas de agua superan el 35%. Para el primer semestre del próximo año está prevista la impermeabilización de algunas zonas con riesgos de salideros, acciones que posibilitarán elevar la eficiencia por encima del 80%.

En los momentos de intensas sequías, en los años 2004, 2005 y 2006, el país se vio obligado a llevar el agua hasta en trenes para garantizar el líquido a 3,5 millones de personas, de ahí el valor estratégico de culminar obras como estas. Los trasvases cubrirán casi la mitad del país, y ayudarán a lograr una voluntad hidráulica sustentable y racional que evite el despilfarro, y se aproveche para incrementar la producción agrícola.

 

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