Con la familia como eje de la vigilancia epidemiológica, en las
montañas de Pinar del Río se sistematizan las medidas de
higienización y control autofocal, para erradicar posibles criaderos
de Aedes aegypti.
Directivos del Ministerio de Salud Pública (MINSAP) en la
provincia destacan lo eficaz de librar en áreas serranas la batalla
frente al mosquito trasmisor de diversas enfermedades, ya que este
insecto no prolifera en elevaciones de más de dos mil metros de
altura, inexistentes en la Isla.
En el territorio pinareño, 12 de los 14 municipios tienen zonas
en la cordillera, donde los lugareños protagonizan audiencias de
capacitación comunitaria y desarrollan jornadas de saneamiento
ambiental y de detección del mosquito, acción denominada autofocal.
Esa característica, junto con la preferencia del mosquito por los
ambientes domésticos, convierte a la campaña de vigilancia en
prioridad en el lomerío.
Este dispone de una red de cerca de 170 consultorios médicos,
además de otras instituciones de salud rectoras de las faenas
antivectoriales, labores para las cuales se apoyan en las
organizaciones de masas.
Sara Quesada, del Consejo Popular Ciro Redondo, en las montañas
de San Cristóbal, narró su experiencia en el enfrentamiento al
mosquito con medidas elementales y eficaces como inspeccionar
sostenidamente el hogar y sitios aledaños, tapar los depósitos de
agua y eliminar microvertederos.
Con su picada, el Aedes aegypti puede provocar patologías como la
fiebre amarilla y el dengue, enfermedad esta última de la cual se
han reportado brotes en Cuba en determinadas etapas, sin que sea
endémica del país, precisamente por el estricto control
epidemiológico.
Informes de la Organización Mundial de la Salud refieren la
presencia en el sur de Estados Unidos, en América Latina y el Caribe
del peligroso vector, cuyos huevos resisten hasta 18 meses la
desecación.