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El Congreso de los Diputados (cámara baja) de España aprobó hoy una
reforma a la Ley de Extranjería impulsada por el gobierno que, a
juicio de sectores políticos y sociales, vulnera derechos
fundamentales de los inmigrantes.
La modificación promovida por el ejecutivo del presidente José
Luis Rodríguez Zapatero restringe los derechos de los ciudadanos
foráneos en el país ibérico, al limitar la reagrupación familiar y
endurecer los trámites para renovar los permisos de residencia.
Entre sus aspectos más controvertidos, la iniciativa oficial
circunscribe la reagrupación familiar de ascendentes a personas
mayores de 65 años y aumenta el plazo de retención de los
extranjeros sin papeles de 40 a 60 días.
El pleno de la cámara baja dio luz verde a las modificaciones sin
el apoyo del conservador Partido Popular (PP), principal fuerza
opositora de esta nación europea.
Tampoco apoyaron el proyecto gubernamental, por motivos diversos,
la coalición Izquierda Unida (IU), Ezquerra Republicana de Cataluña
(ERC), Iniciativa Cataluña Verde (ICV), Nafarroa Bai y Unión,
Progreso y Democracia (UPyD).
Incluso, durante el debate parlamentario de la propuesta, que
pasará ahora al Senado (cámara alta), los populares anunciaron que
reformarán la ley en cuanto se les presente la oportunidad de
hacerlo.
A favor de las reformas votaron el gobernante Partido Socialista
Obrero Español (PSOE), el Partido Nacionalista Vasco (PNV),
Coalición Canaria (CC) y Convergencia y Unión (CyU), mientras el
Bloque Nacionalista Gallego se abstuvo.
La norma, que permite a Organizaciones No Gubernamentales (ONGs)
y a entidades privadas asumir la tutela de menores extranjeros no
acompañados, contó con 185 votos positivos del PSOE, CyU, CC y PNV y
146 en contra del PP, IU, ICV, ERC y Nafarroa Bai.
ICV indicó que el rechazo a la reforma cuenta, además, con el
aval de la mayoría de las ONGs, asociaciones de inmigrantes y
sindicatos opuestos a lo que calificó de un nuevo recorte de
derechos y un ajuste de la inmigración a las necesidades
productivas.
El diputado de esa agrupación Joan Herrera denunció que el
proyecto supone un endurecimiento de las condiciones de vida de
miles de personas y sanciona la solidaridad de los españoles que
acogen a los sin papeles.
Manifestó que también constituye una carta blanca a la
vulneración de los derechos fundamentales de los inmigrantes.
Varias organizaciones fustigaron el aumento de las sanciones
contra quienes faciliten el empadronamiento de foráneos en situación
irregular y lamentaron que se mantuviera el incremento del período
de internamiento para ilegales de 40 a 60 días.