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Indígenas amazónicos de la región sur oriental de Madre de Dios
rechazan, con una movilización y con una acción judicial, la
presencia en los territorios que ocupan, de dos empresas petroleras
transnacionales.
Fuentes de la dirigencia nativa informaron telefónicamente que
centenares de indígenas de la Reserva Comunal Amarakaeri están
concentrados en la localidad de Salvación, capital de la provincia
del Manu, y exigen el retiro de la empresa norteamericana Hunt Oil.
Al mismo tiempo, la Federación Nativa del río Madre de Dios y
Afluentes, Fenamad, anunció haberla presentado una acción judicial
de amparo contra la presencia de Hunt Oil y de la transnacional
española Repsol en sus territorios.
Ambas empresas operan en la zona en virtud de concesiones
otorgadas por el gobierno sin consulta a los aborígenes, a las que
el Estado está obligado como firmante de un convenio internacional.
Sin embargo, el ejecutivo alega que la consulta a los indígenas
no ha sido reglamentada en una norma legal, la que es materia de
negociaciones con la Asociación Interétnica de la Selva Peruana (Aidesep).
El contingente de nativos de Amarakaeri llegados a Salvación
dijeron estar decididos a expulsar a las petroleras de sus tierras,
porque su actividad es contaminante y atenta contra el habitat.
Llegaron al lugar tras varios días de caminata por la selva y
pertenecen a las comunidades Barranco Chico, Boca Inambari, Boca
Isiriwe, San José de Karene, Puerto Azul, Diamante y Shintuya, de
las etnias Harakmbut, Yine y Machiguenga.
En diálogos con autoridades regionales y judiciales, los nativos
subrayaron la decisión de desalojar a la Hunt Oil por considerar que
viola sus derechos y exigieron tratar su reclamo con miembros del
gobierno central y con los dueños de la compañía.
La exigencia del retiro de las empresas petroleras y mineras de
los territorios nativos, así como la de que estos sean al menos
consultados antes de autorizarse su ingreso, fueron dos de las
principales banderas de una vasta protesta indígena, entre abril y
junio pasado.
La protesta terminó cuando el gobierno atendió parcialmente los
reclamos y ofreció satisfacer posteriormente otras demandas, tras
graves incidentes en los que murieron 34 policías y civiles al
romper por la fuerza la policía un bloqueo vial.