MÉXICO, 25 de octubre (PL) — La decisión del gobierno mexicano de
autorizar 15 cultivos de maíz transgénico genera hoy fuerte polémica
entre académicos y ambientalistas por el efecto que esto tendrá en
variedades nativas.
La noticia preocupa a especialistas por el riesgo de perder el
genoma de las especies originarias de las regiones, debido a la
contaminación de transgénicos.
Según la investigadora del Instituto de Ecología de la
Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Elena Álvarez, es
imposible aislar los cultivos modificados de las variedades
criollas, sobre todo en este país que es centro de origen de decenas
de variedades.
Por su parte las autoridades aseguran que se tomaron precauciones
extra para proteger los cultivos criollos.
En México el tema está presente desde 1996, cuando surgieron las
primeras variedades comerciales del cereal.
Para 1998, ante la presión de grupos campesinos y de
ambientalistas, el gobierno decretó una moratoria a la siembra de
estas variedades, la cual concluyó en septiembre de este año.
El pasado 22 de octubre, la Secretaría de Agricultura, Ganadería,
Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación de México (Sagarpa) aprobó 13
cultivos más, pese a la fuerte repulsa que impera contra la
estrategia trasnacional.
La empresa estadounidense Monsanto Comercial obtuvo nueve
concesiones, y las seis restantes fueron para Dow AgroScience PHI
México, asignaciones que avivaron la polémica.
Esta decisión fue avalada también por la Secretaria de Medio
Ambiente y Recursos Naturales, por lo que hasta la fecha suman ya 15
permisos de cultivo experimental que deben desarrollarse en campos
de Sinaloa, Chihuahua, Sonora y Tamaulipas.
Organizaciones campesinas de Chihuahua advirtieron días antes que
irrumpirán en parcelas donde se siembre maíz transgénico, a fin de
destruirlas y evitar que las especies nativas de la sierra
Tarahumara se contaminen.
El Frente Democrático Campesino teme el contagio con variedades
de laboratorio introducidas por empresas trasnacionales que sólo
pretenden monopolizar la producción de granos básicos por medio de
patentes.
Por su parte, Elena Álvarez, también de la Unión de Científicos
Comprometidos con la Sociedad, destacó que la decisión de aumentar
los cultivos de maíz transgénico indigna a la comunidad científica.
Grupos sociales y populares y asociaciones como Sin Maíz no hay
País y la ecologista Greenpeace han desarrollado una fuerte campaña
de oposición a que se siga promoviendo tales cultivos en México,
donde la población básicamente depende de este alimento.
El ganador del Premio Ambiental Goldman 2008 para Norteamérica,
Jesús León Santos, propuso la víspera la creación de un frente común
contra la siembra de maíz transgénico en la Sierra Mixteca.
Al visitar la Universidad de las Américas Puebla, lamentó que
haya fuerte presión para que en esta nación se comiencen a sembrar
semillas modificadas, lo que se traduce en un atentado contra la
naturaleza.